Gestalt, creatividad, ajuste creativo y éxito

agosto 17, 2007

Clase de Filosofía de las ciencias

Licenciatura en Psicología Humanista de la UNIGEA.
Modalidad de sistema abierto.

En este blog se presentan los apuntes de clase y se describen las actividades para acreditar la asignatura. Cabe advertir que de ninguna manera se presenta esta información con ánimo de que sea memorizada por los alumnos. Antes bien, se trata de los datos que al docente le corresponderá explicar con objeto de que los alumnos reciban la orientación y la asesoría suficientes para guiar su propio proceso de convertirse en Psicólogos Humanistas que cuenten con elementos filosóficos para cumplir con la misión social de la ciencia de la conducta humana. Esto es propiamente una guía de estudio y un compendio de las actividades que los alumnos deben cumplir con miras a obtener una calificación aprobatoria en la materia.

Colaboraron con el desarrollo de estos apuntes los alumnos de la Licenciatura en Psicología Humanista, Claudia Ivonne Salgado, Juan Carlos Alguera, Lucía Raquel Morales y Julieta Lara.

Primera sesión.
Actividades:
Discusión sobre los dos primeros temas.
Entregar por escrito en computadora: ¿Qué entiendes por Filosofía?
Entregar por escrito en computadora: ¿Qué entiendes por epistemología? ¿Encuentras alguna utilidad en estudiar epistemología? ¿Por qué?




I. Fundamentos Filosóficos.

En la historia de la Filosofía existen tres grandes escuelas: La Indostánica, la China y la Occidental. A grandes rasgos cada una de ellas se ocupa de lo que se refiera a continuación. Naturalmente las fechas y las notas se presentan para ubicar al alumno en las épocas y en los asuntos que atañen a cada escuela.

Filosofía Indostánica (siglo X antes de Nuestra Era).
Himnos védicos: Preguntan por lo que era en el principio. Hablan de un orden en la naturaleza.
Brahmanas: Textos que endiosan a la casta sacerdotal. Un ente se percibe o bien por indiferencia o por negación de otros entes. Consideran al mundo como ilusión.
Upanishads: Subrayan la responsabilidad del hombre.
Charvakas: Se ocupan del origen de la conciencia y la búsqueda de placer.
Budismo: Se ocupa del dolor y busca un estado de paz espiritual. Crea paradojas acerca de la realidad, la lógica y el pensamiento. Se llega a afirmar lo mismo que todo es y no es.

Filosofía China (siglo VI antes de Nuestra Era).

Ying-Yang-Kia: Establece las fuerzas cósmicas. Se considera a Yin como lo femenino, lo pasivo y lo oscuro; a Yang como lo masculino, lo activo y lo luminoso.
Ju-Kia: Confucio quería formar hombres útiles y moralizar.
Mo-Kia: Disciplinaba caballeros errantes.
Ming-Kia: Cultivaba el escepticismo y una orientación crítica.
Fa-Kia: Reglamentación estricta de los deberes.
Tao-Te-Kia: Lao-Tse promueve la vacuidad, el no gobierno y la no acción.

Filosofía Occidental (siglo VI antes de Nuestra Era).
Los datos que se presentan aquí buscan ofrecer un esquema de aportaciones relevantes a la Filosofía de la Ciencia. Naturalmente, hablar de la obra de mentes tan preclaras de la Cultura como las de Platón y Aristóteles, podrían llevarnos enciclopedias enteras pues al paso de los siglos los debates sobre ambos han servido para fincar escuelas del pensamiento sin la cuales la historia de la humanidad difícilmente podría ser concebida.

Poemas Homéricos: Consideraciones morales acerca del destino.
Escuela de Jonia: Debaten sobre el primer principio; si es el agua, el aire o el infinito.
Pitágoras: El universo como armonía aritmética.
Escuela de Elea: Se concibe una teología y la inmutabilidad del universo.
Escuela de Leucipo: Advierte la existencia de los átomos y las modalidades de la sensación.
Heráclito: El mundo cambia incesantemente. Sostiene que el padre de todas las cosas es la lucha de los contrarios.
Escuela de Agrigento: Los cuatro elementos se asocian y disocian por acción del amor y el odio.
Anaxágoras: el universo tiende hacia la perfección.
Sofistas: sustituyen lo bueno y lo verdadero por lo útil.
Sócrates: el método mayéutico para alcanzar el conocimiento.
Platón: el mito de la caverna. El mundo de las ideas innatas.
Aristóteles: la mente como una tabula rasa y el justo medio.
Estoicismo: sumisión al destino.
Epicureismo: Búsqueda del placer.
Escepticismo: Tranquilidad del espíritu y suspensión de todo juicio.
Hay varias escuelas sobre ideas platónicas y aristotélicas durante el medioevo.
Filosofía árabe: Los intelectos pasivos de los hombres se remontan hasta Díos, fuentes de todas las inteligencias.
Filósofos del Cristianismo.
En el renacimiento se disputan ideas platónicas (alquimia y misticismo) contra las aristotélicas (crítica de la religión).
Montaigne se opuso a las intolerancias religiosa y filosófica.
Leonardo Da Vinci desalentó las especulaciones metafísicas por más complejas que fuesen y honró a las investigaciones científicas no obstante su sencillez.
A partir del siglo XVII se impulsan las reglas del método científico y con ello se desarrollan el objeto y los principios de la ciencia.
Desarrollo del positivismo donde se impulsan las ciencias experimentales como matemáticas, físicas, astronomía, biología e historia universal.
Se privilegia lo que es creación humana sobre lo que sólo Dios conoce.
Se discuten temas jurídicos como aquel de que el hombre es el lobo del hombre.
Se crea la teoría del Gobierno Democrático Parlamentario.
Descartes: Pienso, luego existo. Conceptos de res cogitans y res extensa.
Spinoza: Pasiones que esclavizan y la razón que conduce a Dios.
Leibniz: seres elementales que si tienen voluntad y razón se llaman mónadas espíritus.
Empirismo: Sostiene que un error común consiste en desarrollar la imagen de la causa y la imagen del efecto como la solución a los problemas.
Las ideas son resultado de las sensaciones.
El yo es visto como voluntad.
La enciclopedia surge como oposición a los regímenes de la Francia del siglo XVIII. Sus precursores aspiraban a que las leyes humanas se calcaran de las leyes naturales.
Kant y su imperativo categórico.
Idealismo absoluto: yo – no yo, dialéctica hegeliana.
Desarrollo del concepto de inconsciente a partir de Schopenhauer y Hartmann.
Nietzsche: la moral de los esclavos y el superhombre.
Movimiento socialista: insistencia en transformar el mundo, no sólo interpretarlo.
Positivismo de Comte: estadios teológico o ficticio, metafísico o abstracto y positivo o científico. Se cuenta a la sociología como una de las ciencias fundamentales.
Husserl: Epoché, hacer a un lado juicios previos al entender un fenómeno.
Existencialismo: la existencia precede a la esencia.



II. Epistemología.

Epistemología: De los vocablos griegos episteme= conocimiento y logos= tratado. Es una de las cinco ramas tradicionales de la Filosofía. Un asunto que le atañe es el del conocimiento: entre otras cosas, lo que es, cómo se llega a él, sus diferentes orígenes, la forma que toma bajo ciertas condiciones, cómo se justifica que algo ha sido aprendido, como se diferencia el conocimiento de la opinión verdadera accidentalmente adquirida.

Su objeto es la definición y los conceptos relacionados con el saber así como la relación exacta entre el que conoce y el objeto conocido.
Tiene como tareas discutir en qué consiste el acto de conocer, cuál es la esencia del conocimiento y la relación cognoscente entre el individuo y cuanto le rodea.

Conocimiento: Para Rhunes (1987) verdad aprehendida. Para Locke se refiere a las ideas, es la percepción del acuerdo o del desacuerdo de dos ideas.

Clases de conocimiento:
Identidad o diversidad= lo que es es y es imposible que sea la misma cosa y no lo sea.
Relación= lo que hay entre dos ideas por las cualidades intrínsecas que comparten.
Coexistencia= Las cualidades intrínsecas en una misma sustancia que perviven de un momento a otro.
Existencia real= lo que es más allá de la mente. (Locke, 1690)

Elementos del conocimiento:
El sujeto que conoce.
El objeto conocido.
La operación misma de conocer.
La información recabada acerca del objeto.

Si se adecua el objeto a la representación interna, decimos que estamos más allá de la opinión pues albergamos un conocimiento. La ciencia nos habilitará para saber si estamos en posesión de un conocimiento.

Niveles de conocimiento:
Sensible= captar un objeto por medio de los sentidos.
Conceptual= representaciones invisibles e inmateriales, pero universales y esenciales.
Holístico= intuir un objeto, captarlos dentro de un amplio contexto. Propio de la experiencia estética.

Origen del conocimiento:
Racionalismo= La causa está en la razón. Se inclina por los axiomas y el razonamiento deductivo.
Empirismo= La causa es la experiencia. La prueba del conocimiento es la percepción.
Apriorismo= El conocimiento tiene elementos independientes de la experiencia.

Actitudes del conocimiento:
Dogmatismo= Reconoce al objeto, niega al sujeto.
Escepticismo= Reconoce al sujeto, niega al objeto.
Criticismo= Síntesis de las anteriores. Confía en la razón humana si bien parte de una desconfianza básica hacia cada conocimiento particular.
Subjetivismo= La validez del conocimiento está limitada por aquel que juzga.
Relativismo= Niega que haya una verdad absolutamente universal.
Pragmatismo= El ser humano es volitivo y práctico, no especulativo ni pensante.



Segunda sesión.
Actividades en clase.
Discutir los temas enumerados.
Actividades:
Escribe por escrito en computadora un ejemplo de un paradigma en psicología.
Sustenta por escrito en computadora por qué la psicología es una ciencia.


III. El paradigma.


Paradigma: el vocablo paradigma es el griego para “patrón”. Este término denota el objeto central en la Filosofía de la Ciencia tal y como la concibe Kuhn., desde que considera que todo en la historia de la ciencia se refiere a la caída y a la consolidación de paradigmas.
Según Kuhn, un paradigma:
Se centra alrededor de un logro reconocido que genera el modelo de problemas y soluciones que atañen a una comunidad de practicantes.
Crea una tradición de procedimientos, técnicas e instrumentos experimentales que regula sobre qué problemas se debe trabajar y qué debe contar como soluciones para ellos.
Reseña como posible un conjunto de ilustraciones repetibles y estandarizadas de diversas teorías tal y como son desarrolladas en libros de texto, conferencias y otros medios especializados.
Establece lo que debe calificar como ejemplos aceptables de una práctica científica aceptable.
Hace realidad un sistema de postulados teoréticos, instrumentales y metodológicos.
Constituye una cosmovisión metafísica.
No puede ser caracterizado por reglas o afirmaciones precisas (es decir, no es formalizable en el espíritu del positivismo).
No es lo mismo que la teoría, si bien un paradigma puede incluir teorías. Constituyen formas de investigar mediante la práctica científica y representan un conjunto de actitudes únicas hacia los datos y trae consigo una cosmovisión distintiva. Cada una de ellas se distingue de los paradigmas con los que compiten en su propia área al sugerir un conjunto completamente diferente de problemas a ser trabajados y lo que debe ser trabajado por ellos.
Cada uno de ellos genera un tradición pedagógica distintiva, una forma de educar a las nuevas generaciones de practicantes, los lineamientos para escribir la literatura científica y las expresiones lingüísticas a ser empleadas por la comunidad de practicantes.
Puesto que el paradigma está llamado para organizar los hechos relevantes en una útil jerarquía teorética y desechar los irrelevantes, existe un estadio preparadigmático denominado “historia natural” para Kuhn. El triunfo de un paradigma produce las formas de la práctica científica llamada en “ciencia normal”, que genera un sentido de seguridad para los practicantes en un campo determinado. Así la ciencia busca institucionalizarse para lo cual se sirve de publicaciones especializadas que difunden un enfoque determinado.
Así tenemos que un paradigma es un logro que define lo que es la práctica para una comunidad de investigadores. Define la práctica porque el logro constituye un modelo a ser imitado y luego difundido – el investigador de mañana intenta encajar en el mismo patrón en el que se originó el primer logro. Esta definición de práctica trae consigo el establecimiento de los principios fundamentales del abordaje, la posibilidad subsecuente de la investigación extremadamente precisa, la tradición pedagógica para entrenar a las nuevas generaciones en el uso del paradigma, el conjunto de instituciones encargadas de difundir el paradigma y una cosmovisión con sus consecuencias metafísicas.

IV. Concepto de Filosofía de la ciencia.

Filosofía: Amor a la sabiduría. Es la búsqueda de sabiduría como la sabiduría buscada.
La Filosofía se desarrolla en forma sistemática y continúa de manera especial en las civilizaciones Indostánica, China y Occidental. En la primera predomina la preocupación religiosa o la salvación, en la segunda la política o el bien social; en Occidente prevalece el interés científico y la búsqueda de la verdad.
Filosofía de la ciencia: Es la disciplina filosófica que consiste en el estudio sistemático de la naturaleza de la ciencia. Se avoca a los conceptos, los presupuestos y el lugar de la ciencia en el esquema general de las disciplinas intelectuales.
La Filosofía de las ciencias se puede entender a partir de tres enfoques.
Como el estudio crítico de los métodos de las ciencias, de la naturaleza de los símbolos científicos y de la estructura lógica de los sistemas simbólicos científicos. Incluye ciencias empíricas y racionales. Acoge aproximaciones históricas y normativas o axiológicas. Incluye mucho de lógica y de teoría del conocimiento.
Aclarar conceptos, presupuestos y postulados básicos de las ciencias. Descubrir fundamentos racionales, empíricos y pragmáticos de ellas. Se orienta a la metafísica y hace de la Filosofía el estudio de todas las cosas por sus causas últimas a través la luz natural de la razón. (Causas últimas= búsqueda de esencias).
Intenta averiguar los límites de las ciencias especiales, descubrir sus interrelaciones y examinar sus implicaciones hacia una teoría del universo como conjunto o de algún amplio aspecto de él. Recurre a la especulación así como a mapas o diagramas de la ciencia. Se resguarda en alguna teoría general del universo, como idealismo, empirismo, etc.


Warnock (1989) sostiene que en todo caso la tarea de la Filosofía consiste en corregir los errores del hombre común no instruido, si bien consiste asimismo en plantear lo métodos que demuestren aquello en lo que dicho individuo está en lo cierto.

V. La ciencia. Principios filosóficos.

Características de la ciencia: el conocimiento científico se atiene a los hechos y los trasciende.
La ciencia es analítica. Resuelve problemas parciales.
La investigación científica es especializada.
El conocimiento científico es claro y preciso; no arbitrario en sus aspectos. Es comunicable, verificable y sistemático. No se puede aislar. Es legal.
La investigación científica es metódica, racional y lógica.
La ciencia es explicativa. Sus discusiones son perfectibles.
El conocimiento científico es predictivo.
La ciencia es abierta y útil.
La misión de la ciencia es contraponerse al pensamiento dogmático.
Sus alcances están a favor del progreso y la transformación.
Obedece a principios forjados a la luz natural de la razón.

Pautas de la ciencia:
Planteamiento del problema.
Reconocimiento de los hechos.
Reconocimiento del problema.
Formulación del problema.
Construcción de un modelo teórico.
Selección de variables.
Construcción de las hipótesis.
Traducción matemática.
Deducción de consecuencias particulares.
Búsqueda de soportes racionales (res cogitans).
Búsqueda de soportes empíricos. (res extensa).
Prueba de las hipótesis.
Diseño de la prueba.
Ejecución de la prueba.
Elaboración de los datos.
Inferencia de la conclusión.
Introducción de las conclusiones en la teoría.
Comparación de las conclusiones con las predicciones.
Reajuste del modelo.
Sugerencias para futuros trabajos.


Tercera sesión.
Actividades científicas.
Discutir los puntos enumerados.
Entrega por escrito en computadora una reflexión acerca de la hermenéutica y su relevancia en el pensamiento filosófico.
Entrega por escrito en computadora cómo puede enriquecer el pensamiento humanista tal y como se aborda aquí al quehacer científico.


VI. Hermenéutica.


La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. Etimológicamente la palabra se deriva del verbo griego “hermeneuo”, que significa exponer, publicar, interpretar. Esto está relacionado con Hermes, que en la mitología griega era el mensajero de los dioses quien transmitía e interpretaba los mensajes divinos dirigidos a los hombres. Este personaje mitológico se ocupaba en una función mediadora porque era por su intermedio que los mensajes eran interpretados y llegaban a los seres humanos. El concepto de épocas posteriores reconoce igual significado que el concepto griego de la antigüedad y se refiere al hecho de determinar el significado de las palabras que expresan un concepto.
Originalmente, la hermenéutica fue una técnica para la interpretación de textos literarios bíblicos y jurídicos.
En el Romanticismo, adquiere el carácter de disciplina filosófica. Schleiermarcher dirá que se trata de una "teoría de la comprensión". En efecto, la hermenéutica aspira a un proceso de re-creación o repetición del proceso de creación artística del texto o de la obra de arte, el intérprete habría de identificarse con el autor, congeniando con él.
Schleiermarcher tiene pues, una visión subjetivista y psicologizante. Dilthley partirá desde este punto y transformará a la hermenéutica un método para las ciencias del espíritu. La comprensión adquiere así, en su última etapa, un carácter objetivo en tanto ya no se fundamenenta en la "psicología comprensiva" sino que se dirige hacia las "objetivaciones de la vida", es decir, hacia las obras y valores histórico culturales que brotan de "la vida" y que han de ser otra vez captados por medio de la vivencia.
Pero es con Heidegger que esta disciplina alcanza auténtica profundidad filosófica. Dirá así que la "comprensión" es una estructura fundamental del ser humano y ya no una forma particular de conocimiento. Esto significa que la comprensión es lo que hace posible todo conocimiento. La interpretación es posterior a la comprensión.


La hermenéutica tiene como propósito básico proveer los medios para alcanzar la interpretación del objeto o escritura que es interpretado, sorteando los obstáculos que surgen de la complejidad del lenguaje o de la distancia que separa al intérprete del objeto investigado. Un término que se usa como sinónimo de hermenéutica es “exégesis” del verbo griego “exegomai” que significa explicar, exponer, interpretar. Exégesis está formada por la fusión de la preposición Ex, “fuera” y forma nominal del verbo Hegeisthai, “conducir”. Por su naturaleza, la exégesis es deductiva y pertenece al campo de la investigación. La medida de éxito en la tarea exegética depende del dominio sincronizado de varias y diversas disciplinas como la historia, la lingüística, la literatura, el folklore, entre otras. La palabra eiségesis se forma con la misma raíz verbal de la palabra exégesis, a la cual se antepone la preposición eis, “hacia adentro”. La eiségesis es el aspecto inductivo de la hermenéutica, destinada a aplicar a una realidad concreta de la vida, las lecciones aprendidas tras la exégesis.

"En el seno de un lenguaje esencial, en el que el verbo es en sí mismo creador, no puede darse otra cosa que una absoluta identidad entre el nombre y lo nombrado, pues la denominación alude a la misma esencia de aquello que nomina... Tras el episodio de BABEL, pierde el hombre el conocimiento del lenguaje esencial, que pasa de nuevo a ser monopolio de los dioses".

En cuanto a esto concordamos plenamente con éste filósofo en cuanto que -y siguiendo el pensamiento existencialista heideggeriano-, "la comprensión es un modo de ser del hombre, ES el mundo, pero además, el mundo es un otro que se nos presenta como interpelación y como obstáculo". Prejuicio" no significa pues en modo alguno juicio falso, sino que está en su concepto el que pueda ser valorado positivamente o negativamente".

"¿Estar inmerso en tradiciones significa real y primariamente estar sometido a prejuicios y limitado en la propia libertad? ¿No es cierto más bien que toda existencia humana, aún la más libre, está limitada y condicionada de muchas maneras?". "...el comprender debe pensarse menos como una acción de la subjetividad que como un desplazarse uno mismo hacia un acontecer de la tradición, en el que el pasado y el presente se hallan en continua mediación".

"El que quiere comprender un texto tiene que estar en principio dispuesto a dejarse decir algo por él... Pero esta receptividad no presupone ni "neutralidad" frente a las cosas ni tampoco autocensura, sino que incluye una matizada incorporación de las propias opiniones previas y prejuicios. Lo que importa es hacerse cargo de las propias anticipaciones con el fin de que el texto mismo pueda presentarse en su alteridad y obtenga así la posibilidad de confrontar su verdad objetiva con las propias opiniones previas". Y ese "texto" puede ser tanto "La Biblia"; como "Verdad y método" de Gadamer; como una película de James Bond; como la Galaxia Mesier 81 de la constelación de la Osa Mayor; como el discurso de un esquizofrénico; como las costumbres de apareamiento del oso polar; como ...

De acuerdo a Gadamer podemos hablar -como hemos ya manifestado- del mundo y de nosotros de múltiples maneras, el problema es que lo que se dice queda en una manera predecible, pero no en una definida relación con lo dicho, es decir, el núcleo de su planteo con respecto a la Hermenéutica como modo de conocer la realidad, implica que tener lenguaje es tener la comprensión de nosotros como seres finitos en la realidad infinita.


La hermenéutica aparece ubicada en la estructura de la comunicación; una persona al hablar o escribir emite significados y quien recibe esa palabra o escritura, las escucha o las lee, capta ese significado. Cotidianamente realizamos una cantidad de actividades destinadas a captar significados y al estar familiarizados con el material que leemos o escuchamos, la interpretación es espontánea, sin esfuerzo y no somos conscientes de ese proceso de interpretación. Mas la situación cambia cuando nos enfrentamos a materiales extraños porque ese proceso se hace consciente, requiere esfuerzo y dominio del proceso de interpretación destinado a captar el significado del objeto estudiado.
Es necesario entonces establecer normas para la interpretación que sirvan de guía al intérprete. Es la fijación de consciente de normas lo que constituye la hermenéutica. Una cosa necesita interpretación cuando existen obstáculos que impiden su interpretación espontánea. El objeto que debe ser leído está separado del observador por ciertas distancias. Surge un vacío entre el intérprete y el objeto de estudio que impide a este último llega a aquel y leerlo o interpretarlo. Las distancias que separan al objeto del observador pueden ser filosóficas, históricas o ecológicas y biológicas.
Cuando un objeto de estudio está separado del observador por el tiempo, este vacío es histórico.
Cuando la cultura del objeto es distinta a la del observador, el vacío es ecológico o biológico.
Si existe en el objeto de estudio una actitud diferente hacia el universo que la que posee el intérprete, el vacío será filosófico.

La hermenéutica cumple una función mediadora porque provee al intérprete de una cuerpo de normas tendientes a salvar ese vacío que el impide leer el material a interpretar. A su vez en cada campo surgirán otros principios particulares ya que sus objetos de estudios ofrecen dificultades propias de su naturaleza y surgen otras divisiones que incluyen principios especiales de interpretación.
La hermenéutica cuenta con el aporte de otras ciencias como la Glosología (estudio de diversas lenguas); la paleografía (estudio de textos antiguos); la filología (que se ocupa de la fechación, verificación, colación y fijación de textos históricos); exégesis (que aporta la interpretación a partir del texto); lingüística (estudio situacional de ortografía, sintaxis, semántica de los idiomas).
Los principios de la hermenéutica son aplicables para la interpretación de cualquier texto, independientemente del idioma, la cultura y la época del autor de la obra objeto de interpretación o del intérprete.


VII. Lo racional y lo irracional en psicología.

Definiciones:

Racional= Relativo a la razón.
Razón= Facultad de discurrir.
Discurrir= Reflexionar, pensar, hablar acerca de algo, aplicar la inteligencia.
Irracional= Opuesto a la razón, que va fuera de ella.

La razón da los principios del conocimiento a priori.
La experimentación da esos principios a posteriori.
Todo a la luz de la creatividad, divergente de suyo.

Premisa:
Una base segura en la vida emocional es previa al desarrollo de las facultades que conducen a la razón y a la experimentación.

La idea científica
Ir de lo más simple a lo más complejo; de lo evidente a lo desconocido; llegar al saber científico partiendo de las apariencias (ideologías).
Producción de conceptos enfrentando los datos de la experiencia sensorial y a las convicciones espontáneas.
Desalienta el retorno a las ideologías.

Epistemología del pensamiento.
Proceso de constitución de los conocimientos científicos y de los criterios que permiten distinguir a los conocimientos válidos de los que no lo son.
Los conocimientos no validados se emparientan con la neurosis, desde que pueden ser actos fallidos de adaptación y de percibir la realidad.

Educación en ideologías.
El alumno es reforzado en su “buen comportamiento”.
El pensamiento es objeto de marginación.

Lo irracional.
Corresponde al proceso primario.
Es la búsqueda del pseudoyó por perpetuarse.
Se origina en todas aquellas conductas instintivas para sobrevivir.

El pseudoyó
En un inicio reúne la energía a disposición del organismo.
Sobrevive a costa de introyectar mensajes.
Tiende a abrazar ideales narcisistas.
Se presta al juego de sumiso-dominante.

Pseudoyó en su despliegue.
Confluir con la irracional, que significa: objetivizar a los demás, confirmar la neurosis, cambiar en la imaginación y sólo en ella, búsqueda de chivos expiatorios, postura de “ofrecer” sin “merecer”.

El contacto con la realidad se tiñe con el color de las experiencias pasadas introyectadas.

El yo y lo racional.
Tener éxito.
Cerrar asuntos inconclusos.
Responsabilizarse.
Tomar energía del pseudoyó para desarrollar discriminación, identificación, juicio y voluntad, entre otras funciones.
Aprender, madurar y crecer.

Aproximación psicológica.
La facultad de la razón está dada como consecuencia de la constancia de objeto.
Implica encausar la energía del organismo a favor del yo una vez que se distinga éste del pseudoyó.
Esto se da en el marco del proceso secundario.
El yo se acerca a la racionalidad en busca de cumplir con su plan maestro al éxito.

Educación Humanista.
Es el paso que sigue a la educación científica.
Facilita el descubrimiento de la propia biología subjetiva.
Promueve adentrarse en la particularidad y unicidad del individuo, pues al hallarse con su identidad se encontrará con toda la especie humana.
Busca el asombro como recompensa del aprendizaje.
Facilita que se vea simultáneamente en un mismo objeto lo temporal y lo eterno, lo sagrado y lo profano.
Se pronuncia por un entusiasmo dionisiaco en un sistema de control apolíneo.

Postura Humanista.
Tendencia a la razón con el fin de realzar la existencia.
Condiciones propicias: autenticidad y congruencia, aceptación positiva incondicional y comprensión empática (base segura).
Impulsa el proceso de convertirse en la persona del mañana.

Docena de la persona del mañana.
Apertura; 2. Autenticidad; 3. Escepticismo ante la ciencia y la tecnología; 4. Deseo para la totalidad; 5. Deseo para la intimidad. 6. Orientada al proceso. 7. Cuidadosa; 8. Cercana a la naturaleza. 9. Anti institucional; 10. Autoridad interna; 11. Poco absorbida por las cosas materiales, 12. Añoranza de lo espiritual.

La investigación en Psicología Humanística.
Crisis personal: Necesidad insatisfecha.
Integración del self como ajuste creativo y portador del yo.
Eupsiquia. Toma de conciencia tú-yo.
Formación de figura, discernir un tema de un fondo determinado.
Formación de figura, tender una base de trabajo.
Energetizar. Invertir energía sobre dicha base.
Cerrar, asimilar la experiencia, recuperar los hallazgos del estudio.

Integrar al self.
El self es el ajuste creativo e integración de lo siguiente:
Mente y cuerpo, organismo y mundo externo, subjetividad y objetividad, infantilismo y madurez, biología y cultura, prosa y poesía, espontaneidad y reflexión, individualidad y sociedad, dureza y delicadeza, severidad y condescendencia, consciente e inconsciente.

El triunfo de la razón en la psicología humanista.
Progresión hacia la paz espiritual y la paz social.
Al fincarse en la historia de personas exitosas, propugna por evitar hacerse de lo que a uno no pertenece y cumplir con los compromisos personales.
Al mismo tiempo enaltece valores “B”: Verdad, equilibrio, armonía y belleza.



Bibliografía.

Bunge, M. (1990) La ciencia su método y su filosofía. México: Siglo XXI.
Castanedo, C. (2005) Psicología Humanista Norteamericana. México: Herder.
Copleston, F. (1980) Historia de la Filosofía. México: Ariel.
Klee, R. (1997) Introduction to the Philosophy of Science. New York: Oxford University Press.
Kuhn, T. (1996) ¿Qué son las revoluciones científicas? Y otros ensayos. Barcelona: Paidós.
Locke, J. Ensayo sobre el pensamiento humano. México: Fondo de Cultura Económica.
Rhunes, D. (1987) Diccionario de filosofía. México Grijalbo.
Salama, H. (2004) Psicoterapia Gestalt. México: Alfa Omega.
Vattimo, G. (1999) Más allá de la interpretación. México: Paidós.
Xirau, R. (1988) Historia de la Filosofía. México: UNAM.

agosto 03, 2007

PROCESOS CREATIVOS

INFORMACIÓN ACERCA DE LA ASIGNATURA

PROCESOS CREATIVOS

IMPARTIDA EN LA UNIVERSIDAD GESTALT DE AMÉRICA


PRIMERA CLASE


Impartida en su totalidad por el profesor titular de la materia.

1.- Fundamentos de la creatividad.

  • Concepto de creatividad.
  • El juez interior como bloqueo de la creatividad.
  • La relevancia de armonizar el cuerpo.
  • Saber reír.
  • Creatividad y estilo de aprendizaje.
  • Las soluciones laterales, ante contingencias no calculadas.
  • Desarrollo del “self 1”, diferencia entre intelecto y creatividad.
  • Retirando etiquetas y sentencias caducas.
  • Empleo de la imaginación y los ensayos previos.
  • Ser creativo entre instrucciones contradictorias.
  • Ante el peligro de las expectativas increíbles .
  • La adicción a los problemas.
  • Uso creativo del pánico de escena.
  • La paradoja de “ejecutar bien” entregándose a un proceso “incorrecto”.

2.- Ciencia, orden, arte y creatividad.

  • La ciencia como revolución creativa.
  • Percepción y comunicación creativas.
  • El orden: concepto, orden generativo y orden implicado.
  • El orden generativo en el arte.
  • Vida: ciencia y arte.



3.- Trabajo vivencial. “Jugando al creador de tiras cómicas”.


Bibliografía

Bohm, D. y Peat, F. (2003) Ciencia, orden y creatividad. Barcelona: Kairós.

Ristad, E. (1994) La música en la mente. Santiago de Chile: 4 vientos.

SEGUNDA CLASE

A partir de esta clase, el material será trabajado conforme lo determine el grupo expositor, siempre siguiendo las indicaciones que se marcan aquí. Deberá planearse la clase para un total de tres horas con treinta minutos.

1.- El vivir creativo. Aspectos teóricos de la creatividad.

  • Naturaleza de la creatividad (como personalidad, proceso y producto).
  • Creatividad e inteligencia.
  • La creatividad en las teorías psicoanalítica, asociacionista, guestáltica, existencialista, de la transferencia y cultural.
  • Motivación a la creatividad.
  • Proceso creativo.



2.- Trabajo vivencial propuesto y facilitado por el equipo expositor.

Bibliografía:

Landau, E. (1987) El vivir creativo. Teoría y práctica de la creatividad.
Barcelona: Herder. Parte primera.

Nota: es obligación del equipo complementar la bibliografía propuesta con al menos 3 fuentes más, ya sean libros, revistas o sitios en Internet, de diferentes autores.

TERCERA CLASE

1.- El vivir creativo. Creatividad aplicada: la vivencia creativa.

  • Educación y vivencia creativa.
  • Vivencia artística y pensamiento creativo.
  • Juego, creatividad, comunicación.
  • Cuestionamiento creativo.
  • El humor como vivencia creativa.



2.- Trabajo vivencial propuesto por el equipo expositor.

Bibliografía:

Landau, E. (1987) El vivir creativo. Teoría y práctica de la creatividad. Barcelona: Herder. Parte segunda.

Nota: es obligación del equipo complementar la bibliografía propuesta con al menos 3 fuentes más, ya sean libros, revistas o sitios en Internet, de diferentes autores.



CUARTA CLASE

1.- Aportaciones de la psicología humanista a la creatividad.

  • Abraham Maslow.
  • Joseph Zinker.

Bibliografía:

Castanedo, C. (2005) Psicología humanista norteamericana. Barcelona: Herder

Maslow, A. (1971) La personalidad creadora. Barcelona: Kairós

Zinker, J. (2006) El proceso creativo en la terapia gestáltica. Mexico: Paidós

Nota: debido a lo extenso de la obra de ambos autores el equipo está en libertad de elegir los subtemas para ser abordados en clase, así como la pertinencia o no de recurrir a un trabajo vivencial. También quedará a su criterio la cantidad de datos teóricos que serán transmitidos al grupo.


QUINTA CLASE

1.- La creatividad en las crisis de la vida.

  • La infancia.
  • La adolescencia.
  • La edad adulta.
  • El climaterio.
  • La vejez.
  • La muerte.


2.- Trabajo vivencial propuesto por el equipo expositor

Bibliografía

Cueli, J. (1990) Teorías de la personalidad. México: Trillas

Estrada, L. (1989) El ciclo vital de la familia. México: Posada

Landau, E. (1987) El vivir creativo. Teoría y práctica de la creatividad
Barcelona: Herder. Parte segunda.

Tizón, J. (2004) Pérdida, pena, duelo. Barcelona: Paidós


Nota: para efectos de esta quinta clase el equipo expositor no está sujeto a utilizar la bibliografía propuesta. Deberá darse a la tarea de explicar de qué sirve la creatividad para superar las crisis que se enfrentan en cada etapa enumerada.

TRABAJO FINAL

Los alumnos entregarán por escrito una reflexión acerca de la creatividad en sus respectivos proyectos de tesis. Para tal efecto, deberán responder a las siguientes preguntas: ¿Hay algún material revisado en clase que sea de utilidad para la elaboración de su trabajo? ¿Cuál es este material? ¿Cómo ha de entender la creatividad el lector de su investigación? ¿Considera que la intervención que tenga lugar en esta investigación cumplirá con facilitar la vivencia creativa entre los sujetos de su población? ¿Por qué?

Este trabajo puede entregarse en cualquier momento durante el semestre y se tendrá como fecha límite aquella de la última clase.


CONDICIONES

Es responsabilidad del grupo, que todos los temas sean abordados en la forma en que se especifica aquí. El número de miembros por cada equipo será determinado por el mismo grupo. En todo caso, el profesor titular de la materia debe ser enterado con al menos dos semanas previas a cada clase sobre los alumnos que expondrán en dicha sesión y el material que emplearán, al correo electrónico experimento.gestaltico@hotmail.com.

En cuanto el profesor titular reciba dicho correo acusará de recibido también por medio de un e-mail.

Si algún tema no fuera trabajado en clase debido a una omisión por parte de los alumnos, se hará un examen para evaluar el dominio del mismo.


El equipo que expone tiene la prerrogativa de formular preguntas al resto del grupo aún sobre datos que no hubiera revelado, en la inteligencia de que es deber de todos y cada uno de los alumnos revisar el material que corresponda a cada clase antes de que ésta dé inicio.

El profesor titular pone a las órdenes del alumno los teléfonos: (044) 5513642152 y 56623163 (mañanas), para aclaraciones y dudas.




CRITERIOS DE CALIFICACIÓN.

50 % Exposición en clase y exámenes (en caso de que se apliquen).
20 % Participación.
20 % Trabajo final.
10 % Asistencia.

mayo 16, 2007

GESTALT Y CREATIVIDAD

HAY VARIOS ELEMENTOS EN EL PROCESO CREATIVO ENTRE LOS QUE HEMOS DE CONTAR.


UNA META, UN PROPÓSITO Y UNA MISIÓN. TODAS ELLAS TENDIENTES A LA AUTORREALIZACIÓN.

SENTIDO DEL HUMOR.
Durante el Supertazón XXIII, el equipo de Joe Montana estaba lejos de anotar debido a la distancia como cerca de perder el juego debido al tiempo. El jugador reunió a sus compañeros en “team back”. Seguramente todos quienes se hallaban en el estadio ese día pensaban que aquel líder ofensivo del equipo giraría instrucciones con la seriedad del caso. No obstante, ninguna indicación fue pronunciada. Montana dijo tan sólo: “¿ya vieron? Por allá está John Candy”. Eso fue todo.
La broma que jugó Montana distendió al equipo y lo llevo a ganar uno de los cuatro partidos “grandes” en los que él fue el gran orquestador.
Existen jueces interiores: voces o imágenes que dictan desde nuestros adentros, que el éxito no es posible para nosotros, que hacer por el triunfo hace de nosotros tipos arrogantes, ridículos o pretenciosos. La vida suele ser un juego algunas de cuyas reglas no están dadas sino por temores, vergüenzas, odios y otros sentimientos perniciosos. Aquellos jueces vigilan estas reglas. Aplica reírnos de ellas.

SERIEDAD CUANDO APLICA RESPETO Y RESPONSABILIDAD.
En contraste con las burlas que se merecen los jueces interiores, el yo que como tal crece y es sensible todo aquello que tiene una carga emocional, merece todo el respeto y ser tratado con atención, comprensión y compromiso. Se trata de llevar a la persona al fortalecimiento de él, mediante la responsabilidad. Toda conducta implica hacer frente a las consecuencias, lo mismo recoger lo cosechado que pagar por lo que se ha recibido.


CAPACIDAD PARA DISCRIMINAR LA FIGURA.
En Gestalt sabemos que las situaciones tienen diversos enfoques posibles. La creatividad está para dar con la que satisfaga necesidades que sean afines a los valores éticos, estéticos y de maduración, de la persona. Se trata de distinguir cuál es el punto y cómo hacer una interpretación o intervención elegante acerca del mismo.


ARRIESGARSE.
En los terrenos del arte, la ciencia y la filosofía, hay que poner en juego las habilidades, los conocimientos y talentos obtenidos, a fin de encontrarse con otros nuevos. En la música por ejemplo, hay ritmos, digitaciones y modulaciones armónicas que en un inicio pueden hacernos evocar los primeros pasos de un pequeñito: torpes, sin sentido y con tropezones constantes. No obstante, lo que se hace es invertir en fluidez, si bien la palabra “instantáneo”, no corresponde a la adquisición de nuevas virtudes como intérprete.



RECORDAR QUE LO CREADO ES RESULTADO DE UN 1 % DE INSPIRACIÓN Y UN 99 % DE TRANSPIRACIÓN.
Yo al menos no conozco a un creador que de la nada, en un guiño de ojos y sin haberse preparado a conciencia y haberse enfrentado a repeticiones, lecturas, ejercitaciones o prácticas extenuantes y aburridas, le haya entregado una obra elegante y estéticamente perfecta a la humanidad.

enero 23, 2007

EJERCICIOS PRÁCTICOS.

EJERCICIOS PRÁCTICOS PARA DESARROLLAR A TUS HIJOS Y AL MISMO TIEMPO PERFECCIONARTE COMO PERSONA.
Estos ejercicios aparecen en la publicación “Cien experimentos de Psicoterapia Humanista” que apoya mi labor como facilitador en la consulta Gestáltica.


PATERNIDAD POSITIVAMENTE.

1. Piensa en una situación difícil con uno de tus hijos. No busques naderías; considera un comportamiento que tu hijo repita una y otra vez y que de plano encuentras difícil de abordar.
2. En tu imaginación proyecta tu película de esta situación. Revive el episodio tal y como lo has vivido. Imagina que nuevamente estás atravesando por esta situación con tu hijo. Comienza desde el principio, mirando desde tus propios ojos, revivenciando lo que realmente ocurrió. Toma nota de la información con la que cuentas, en especial, cómo te sientes y qué ves y qué escuchas. Si tiene dificultades para visualizar no importa. Simplemente date chance de sentir que estás volviendo a vivir la situación. Si te es posible, examina varios ejemplos de esta situación. Si se trata de algo que se repite una y otra vez los encontrarás fácilmente.
3. Una vez que hayas cumplido con el paso anterior, vuelve a vivir esta misma situación, pero ahora hazlo como tu hijo. Proyecta tus películas de esta situación desde la posición de su hijo; para esto puedes imaginar que estando en el cuerpo de él tienes una cámara con la que te filmas a ti. Regresa al principio de la misma situación que “proyectaste” en el paso 2. Detén tu película justo antes que empezará la situación. Antes de poner la película esta vez no se te olvide examinar a tu hijo. Fíjate en su postura, en sus movimientos, en su voz y si te es posible, en su respiración. Introdúcete en él como te lo describí. Tómate un tiempo para convertirte en él. Ahora te estás moviendo, respirando, sonando como tu hijo, viendo desde sus ojos y teniendo sus sentimientos. Si no estás seguro que “realmente” estás siendo tu hijo, no importa. Simplemente permítete hacerlo y fíjate qué puedes aprender. ¿De qué te das cuenta?
4. Una vez que hayas cumplido con el paso anterior, como tu hijo, vive de nuevo esta situación, ahora como “observador”. Vuelve a proyectar las mismas películas, pero esta vez desde una posición externa. Observa y escucha esa experiencia desde un punto de vista lateral, que te permita verte tanto a ti mismo como a tu hijo en forma simultánea. Observa la experiencia como si estuvieras viendo una película de otra persona. Fíjese qué aprende desde esta posición. ¿De qué te das cuenta?
5. Utiliza tu información. Recién vivenciaste una situación problemática desde tres posiciones muy diferentes e importantes. ¿Qué información tienes ahora que no tenías antes? ¿Qué ideas tienes sobre su hijo y qué puedes hacer dada esta nueva información?
Advertencia
Sé cauteloso en la utilización de lo que aprendas con este ejercicio. Nunca nadie sabe completamente lo que otra persona está pensando o sintiendo, así que cuando hacemos esto lo estamos inventando y necesitamos corroborar cuidadosamente nuestras corazonadas. Si bien tu intuición es valiosa, también piensa en el principio de que cada persona es experta en su propia vida, de manera que sería muy bueno que dialogue con tu hijo para corroborar lo que sentiste y pensaste cuando te convertiste en él.

TUS HIJOS Y LA POSTURA ECO.
1. Observa con atención, con respeto y sin emitir juicios la postura de tu hijo. Determina cómo está respirando.
2. Acércate lo suficiente como para que puedas platicar con él sin alzar la voz.
3. Modela su respiración, o sea, respira a su ritmo.
4. Si el niño fuera muy pequeño y su respiración fuera muy acelerada, coloca delicadamente tu mano en su abdomen de manera que él pueda sentir un referente en el medio.
5. Después de unos cinco minutos observa cómo reaccionan él y tú.


PRESERVANDO LA INTENCIÓN POSITIVA CON LOS HIJOS.

Recuerde que encontrar las intenciones positivas en sus hijos favorecerá que estos
- Piensan que tienen buenas intenciones y no es que sean agresivos o malos. Esto se suma a un autoconcepto positivo, lo que les incentivará a respetarlo a usted. Recuerde que sólo con amor hay respeto.
- Aprenderán a pensar automáticamente en soluciones, alternativas y a usar sus recursos creativos cada vez que haya que resolver un problema.
Emplea esta estrategia cuando un niño se esté comportando mal – es decir, cuando esté poniendo en riesgo su integridad, atente contra otros o dañe la propiedad ajena.
1. Interrumpe, limita o detén la conducta la conducta indeseada tan rápida y calmadamente como te sea posible.
2. Encuentra la intención positiva de la conducta indeseada. Pregunte por ejemplo: ¿Qué es lo que estás tratando de hacer? o bien, ¿qué es lo que quieres?
3. Muéstrate de acuerdo con la intención positiva del niño o reconócela. Por ejemplo: “Es importante que protejas tus juguetes” o bien, “qué bueno que quieras divertirte”.
4. Ayuda al niño a encontrar otras formas de conseguir su intención positiva. Por ejemplo: ¿De qué otra manera podrías lograr eso? Si el niño es pequeño, menciónale algunas posibilidades para que las consideren, por favor, que no sean más de tres.


Advertencia:
En el trato con los niños considere estos dos puntos vitales, de lo contrario la estrategia anterior no servirá de mucho.

1. Evita el lenguaje permanente (siempre, todo, nunca, todas, etc.) Por el lenguaje temporal (estabas tirando el refresco en la alfombra, le estabas pegando a tu hermanito, etc. Por un rato tendrás que estar en tu cuarto). Recuerda que conviene dejar una puerta abierta al cambio. Si te equivocas en tu trabajo o a la hora de cobrar un penalti ¿no te encantaría que te dieran una nueva oportunidad para demostrar que sólo “te resbalaste” y que puedes cambiar tu desempeño?
2. Evita confundir acciones con identidad, cuando se trate de conductas que a tus ojos son travesuras. Es toda una muestra de respeto indicar dónde está la falla (Por ejemplo a tu tía no le gusta que dejes tus platos sin lavar o la maestra me ha pedido que no dejes sin ilustrar tu tarea) y hacer a un lado las etiquetas (donde están las porcinas: “eres un cochino” o las equinas: “eres un burro”, entre muchísimas otras).
3. Si la conducta es a tu criterio apropiada, sí es válido y mucho, que obsequies al niño con un adjetivo a favor de su autoestima. Por ejemplo, “hoy me avisaste que ya me estaba quedando sin gasolina. ¿Ya viste qué abusado eres?” o bien, “¿ya te aprendiste la tabla del 4? Eres bien inteligente”. Aquí te hablo de algo de lo que él niño puede enorgullecerse, ni más ni menos que de su forma de ser.
4. Considera esto muy importante: tratándose de los niños la idea es que aprendan a restringirse en sus conductas impulsivas y que de ninguna manera se restrinjan en la expresión de sus emociones. Es difícil soportar una mirada de enojo en un hijo, pero más vale averiguar con él qué es lo que en realidad siente, hacía quién y porqué, que luego saber que “actúo su enojo” al pegarle a otros niños, maltratar a un animalito o lastimarse intencionalmente con un lápiz.

enero 15, 2007

Que tú dialogues con tus hijos es tu actuación estelar

Es lo primero en que hay que pensar. Ya después ocúpate de que si los quieres disciplinar o cómo los piensas educar.

Que tengas ratos de desconcierto o de disgusto me parece comprensible. Tú y yo sabemos que ser papá o mamá, no suele ser una tarea tranquila precisamente.
Me parece no obstante, que la mejor alternativa ante los problemitas que tengas con tus hijos, consiste en agotar hasta la última posibilidad de diálogo.
Eso de dialogar, no te creas que es echar sermones. ¡Por favor! Recuérdate a ti mismo, cuando alguien ha tratado de que a fuerzas te comportes como a él le parece.
Recuérdate a ti mismo o a ti misma cuando adolescente. No conozco a un adolescente que le encanten los sermones.

El diálogo consiste más bien en que comiences por abrir todos tus sentidos.
Espero que sepas que no sólo en las palabras está la comunicación. Ahí tienes las expresiones en la cara, los movimientos de brazos, el volumen de voz
Sé que muchos de mis colegas y amigos en el negocio de la psicología dicen que actualmente, los hijos se aprovechan, amenazan y se la arman de tos a los papás.
Te pido que pienses en esto: dialogar quiere decir saber escucharse unos a otros en un mismo nivel, que todos tengan una voz que merece atención y respeto.
Que evitemos las distracciones como aquellas tan típicas de la televisión, el periódico o las revistas.

Con ellas, te aseguro que ni ves ni oyes, ni entiendes nada. Como te digo, se trata de abrir tus sentidos. Tú sabes: de que observes, que oigas, incluso que sientes a la persona que te está hablando.

Dialogar es escuchar y ver sin que te pongas a juzgar o a criticar. Quiero que entendamos, muy pero muy bien, que para tus hijos, la importancia que tú le des a lo que ellos te dicen, es idéntica a la importancia que ellos tienen como persona.
O sea, que si un niño siente que rechazas lo que te quiere decir, es muy probable que sienta que lo rechazas también a él.

Dialogar también significa responsabilidad. Así que quiero decirte que tú eres el padre o la madre de familia. A ti te corresponde ejercer la autoridad. Tampoco creas que se trata de que tus hijos se enfrenten solitos a decisiones que no les corresponden pero sus palabras pueden ser guías para que tú los conduzcas por donde habrán de crecer.

En un libro leí hace poco que las familias no son para desarrollar hijos felices, sino adultos maduros y responsables. Yo creo que se equivoca quien lo haya escrito... bueno, se equivoca a la mitad para decírtelo de algún modo.

Yo estoy seguro de que las familias están lo mismo para que tú como padre o madre de familia promuevas hijos felices como adultos que en un futuro, sean maduros, responsables y yo te agrego algo más: triunfadores.

En otro libro, preocupado por las opiniones del mundo, se trata de explicar cosas como que tu hijo tiene un síndrome (hazme el favor: con todo libertinaje, echando mano de términos médicos) del “niño consentido” si los amigos y familiares lo evitan o te dicen a ti que no está invitado a sus fiestas. En otros textos se habla de los niños incapaces de esperar su turno en los juegos para otorgarle alguna categoría de “híper” alguna cosa, hiperactivo, hiperquinético o lo que se les ocurra. ¿Sabes qué pienso? Que en todos esos libros hace falta un pequeño detalle; algo tan elemental que casi todas las mamitas están habilitadas para descubrirlo al acercarse a su bebé recién nacido: el cómo se sienten los niños.

En un librito antipático se dice que la relación entre padres e hijos no es una democracia, que porque nadie elige a nadie. ¡Qué ligerezas para hablar tanto de la relación familiar como la de los sistemas sociales! Pienso que habría que aproximar el trato que mantienes con tus hijos a una democracia. De eso se trata la paternidad.

La situación es ésta: tú tienes a tus hijos con quienes te corresponde ser justo, darles lo que requieren para salir adelante por sus propios recursos. El ingrediente principal es nada menos que la autoconfianza y un nivel óptimo de autoestima. Esto no quiere decir que ganen los caprichos, las manipulaciones y todo lo que se te ocurra bajo el rótulo de chantaje emocional. Más bien, léeme bien: Se trata de que todo miembro de la familia sea aceptado y comprendido en sus emociones. Se trata de que exista tolerancia ante las equivocaciones, los desacuerdos y las habilidades por desarrollar, de tal manera que tú y los demás en tu familia entiendan que el error es el maestro, mientras el triunfo es una certeza en que toda clase de fortuna está llegando y quien lo goce es porque lo está mereciendo.

diciembre 02, 2006

EDUCACIÓN Y GESTALT

Es 1 de diciembre del año 2006. Los diputados federales en México se han reunido para ofrecernos un espectáculo en verdad lamentable. A través de la televisión se han exhibido como golpeadores; han optado por la violencia para defender sus posiciones y ya llevan horas en la intransigencia. El lugar en el que dicen dirimir sus diferencias no es morada del diálogo. Hay relaciones políticas del sexenio anterior que ya han abandonado el escenario público, pero queda el odio que prevaleció en ellas.

No es de ninguna manera éste un trabajo periodístico. Más bien aspira a ser un ensayo filosófico. Sin embargo, el que escribe se ha tomado la licencia de acudir a un fenómeno de la sociedad mexicana para destacar la relevancia de entender la educación como una transmisión de valores éticos, donde una discusión axiológica ni siquiera necesite ser nombrada y dejar en la historia de la ignominia las distintas prácticas de crianza de suyo violentas y generadoras de culpa y vergüenza, que convergen en lo que Reutsch (citada por Miller, 1984) ha denominado “pedagogía negra”, cuyo único móvil es precisamente el odio.

Ya se hablaba líneas atrás de dialogar. Los malogrados diputados sobre los que se hacía referencia se suponen parlamentarios, es decir que cuentan con los recursos para conciliar puntos de vista diversos y defender lo que colocan bajo el rótulo de justicia. Desde un punto de vista político se podría aludir y con razón, que a fin de cuentas esos “servidores públicos” pertenecen a un sistema de poder que en poco consideran a sus gobernados. Asimismo se podría argüir que hay aspectos económicos, sociales, históricos y de otra índole que son relevantes para explicar el fenómeno referido. No obstante, aquellos que han crecido en un entorno de aceptación, tolerancia, honestidad, responsabilidad, respeto y para decirlo pronto, de amor donde la justicia comience por la satisfacción de la primordiales necesidades de apego, difícilmente se sumarían a la opresión, a los chantajes y al uso de la violencia para mantenerse en complicidad con tiranos, fanáticos, asesinos, intoxicadores, bandidos y pederastas como puede leerse en textos como el de Cacho (2005) y Wornat (2006).

Perls (1968) descubrió que en las personas llamadas por él neuróticas, había una polaridad entre sumiso y dominante no integrada a esa parte del ajuste creativo de la personalidad, que sus seguidores denominaron self y que en especial Salama (2002) distingue como representación del yo. Las carencias de amor que se quieren destacar aquí, se inscriben en el cuerpo de cada una de esas “neuróticas” (o como quieran llamarles el especialista de la mente conforme al manual de psicopatología que lleve bajo el brazo) como una escisión donde sólo cabe una relación de sujeción –obediencia, donde hay por una parte perdedores, desheredados y víctimas y por otra, los dueños de la autoridad que esgrimen lugares comunes y mandamientos como “lo hice por tu propio bien” o todos aquellos que se engloben bajo la lógica de hacer de la honra a los superiores un dogma, no obstante sus abusos. El pensamiento en efecto toma el lugar de “prostituta de la mente” como el ingenio de Perls (1969) denominó cuando tenemos dicha escisión. Entonces ocurre que tenemos a un dominante o “top dog” y un sumiso u “under dog”. En la Gestalt de nada vale un fenómeno si no es posible advertirlo en una conducta observable. Quien fuera un niño golpeado golpeará para luego ser víctima una y otra vez. Esto tenderá a repetirse, ya que la persona tendrá un aprendizaje único sobre las relaciones humanas, empobrecedor y desde luego compulsivo. Así, el aula puede ver a un profesor que es estricto y cruel con sus alumnos, que desempeña por esto el papel de “top dog”; en la intimidad de su hogar se enfrenta sin embargo y sin defensa a un “perro más arriba”: su mujer o algún hijo. El niño que recibe “enseñanzas” de dicho maestro por su parte, encontrará en casa un “perro más abajo” en un hermano menor o en una mascota.

El self está para vivir en valores, está para recuperar lo que el cuerpo, como ese gran almacén de emociones y recuerdos al servicio del yo, sabe y se ve obligado a marginar mediante el mecanismo de la desensibilización, al no encontrar un “testigo conocedor” (Miller, 2001) que le ofrezca una relación empática, responsable y donde la verdad no deba ocultarse. Se antoja paradójico que al evadirse de la verdad asociada a las sensaciones y sentimientos el cuerpo, o sea, rehuir a la realidad subjetiva en sí misma, la persona es menos objetiva. Los distintos modelos del ciclo de la experiencia así lo avalan (Zinker, 1976, Kepner, 1997, Salama 1994). Al tener noticia de lo que sucede en la zona interna (“de la piel hacia dentro”) según postulan los gestaltistas, el organismo estará en condiciones de determinar su necesidad apremiante y el medio para satisfacerla o lo que es lo mismo formar su figura.

No es solamente la imitación de un modelo pernicioso de criador la que lleva a una persona a cometer actos indignos con sus propios hijos y educandos. También existe la escisión sobre la que se ha versado aquí. La crueldad en cuanto la suma de conductas derivadas del odio, se repite una y otra vez, porque la persona sufre de un mandato sobre el cual no tiene autorizado tomar nota y que le obliga a honrar a priori a “sus mayores” frente a quienes en momentos cruciales desistieron de mostrar sus sentimientos legítimos a cambio de recibir algún tipo de atención, que de ninguna manera se trataba de amor y aceptación. Sin formar una figura, cabida no hay para la responsabilidad. Los mandatos se agrupan en el mecanismo de introyección que es la expresión misma de las conductas irrespetuosas.

Entonces sensibilizarse al mundo subjetivo de ese gran almacén llamado cuerpo, ha de estar en la base de la educación. Al pensamiento es posible engañarle, sin embargo, no lo es al cuerpo, que se manifiesta en síntomas y trastornos diversos en busca de ser tomado en cuenta, precisamente como lo está una pequeñita persona. Se puede decir que así como un adulto trata a su propio organismo y respeta la autorregulación de éste, así fue tratado él mismo cuando niño. Existen aberraciones entre los llamados expertos de la salud. Los ejemplos son incontables, mas podemos dar cabida a tres que son por demás elocuentes:

1. Existe un conferencista que le da la vuelta al mundo con sus consejos de “superación” que “cambiarán vidas” exigiendo a su público que no sólo perdone a quienes abusaron física y sexualmente de él, sino que incluso les agradezca por sus agresiones. Es apenas sorprendente que ese público pague para engañarse para faltarse al respeto y poner en entredicho su propia salud. El cuerpo de una víctima de abuso no necesita moralina. Requiere liberar sus emociones y liberarlas (Shapiro, 1999) so pena de atentar contra sí mismo, pues existe una energía resultado de emociones del talante del miedo, los resentimientos y la cólera, que si no son expresadas se retroflectarán (se volverán enemigas) en la forma de agresión contra el yo. Representa entonces una pesada carga el que los agresores sean justificados por sus pocos recursos o porque no sabían lo que hacían (Forward, 1989). Hay un daño, el cuerpo lo sabe y de nada sirve perpetuarse en la desensibilización. Las adicciones, los infartos, la anorexia y la depresión no caen del cielo.

2. Un libro que es ampliamente recomendado por psicólogos institucionales dicta en prejuicio de los derechos infantiles, que en una “paternidad eficiente” no hay “democracia” para luego aventurarse con la ignorante idea de que tal sistema es meramente una elección de gobernantes y gobernados. Es de esperarse que en este tenor se elimine no sólo la posibilidad de una relación dialogal, de persona a persona, donde se conceda lo que la naturaleza tiene clarísimo: que nadie sabe más de un individuo que el individuo mismo. También se enaltece desde el seno del hogar un sistema donde no hay más cabida sino para tiranías e intolerancias (¡qué caldo de cultivo para una sociedad con su sistema de poder!). En las democracias existen por sobre todas las cosas la verdad y la honestidad. Conviven lo mismo la justicia –dar a cada cuál lo que le corresponde- que una autoridad inteligente donde hay congruencia entre lo que se dice y se hace, una autoridad que evita decirle a cada quién lo que le conviene y que más bien facilita la autonomía, la iniciativa y la confianza básica para que cada individuo en lo particular se responsabilice como miembro del sistema y sea feliz en él.

3. Wilhelm Reich, el connotado psicoanalista que hizo grandes aportaciones a las terapias corporales, casualmente reveló haber sido violado cuando niño, tras lo cual dijo “hasta la psicosis” haberlo deseado, que todos los niños lo desean (Miller, 2001). En Gestalt se habla de confluencia cuando existe una alianza con el mal patente en identificarse con agresores. Como todo terapeuta grande buscó enaltecer la liberación emocional y la salud mental. Sin embargo, pareció haber sido incapaz de advertir el daño que sufrió a manos de aquellos que lo hirieron en la infancia. Tal vez por eso se mantuvo en la línea de las teorías psicodinámicas que en sus inicios explicaron los trastornos mentales como resultado de situaciones traumatizantes y después se atuvieron a complejos proceso “intrapsíquicos” sobre el manejo de fantasías generadoras de angustia al ser reprimidas por fuerzas represoras de la sexualidad. Es decir, los seguidores de esas teorías rechazaron las historias de maltrato, sin duda verídicas en muchos casos y confluyeron con los agresores al colaborar con un festín de supuestos.

La Gestalt privilegia el darse cuenta para distinguir entre el dolor que es sabiduría y el que es locura. Mientras el primero es un desafío al yo, esa parte saludable que impele al éxito y se congratula con las expresiones vitales, el segundo consiste en la renuncia a triunfar, a interpretar la vida para sufrirla (Salama, 2002). La educación es un aliento a conducir a otros. Está para generar las posturas hacia la sabiduría.

El fundamento está en crear una atmósfera de apego y de empatía para los niños pequeños, donde exista calidez, aceptación y entrega incondicional. Hunt (2005) establece en su portal www.naturalchild.com que no existen llantos gratuitos, que los mensajes de amor son comprendidos y encausados en forma de auto aceptación y amor a sí mismo y a la vida. Sin necesidad de mayores pretensiones, la autora dice que los niños se portan tan bien como son tratados. Si lo que se siente se sabe bueno, porque es parte de la persona, ésta se sabrá buena. Así habrá disposición para crear figuras nítidas. Cabe subrayar que un trato honesto y porqué no decirlo, democrático, mostrará a los guías de la vida tal y como son, lo mismo con virtudes y fortalezas que con defectos y temores. Como no hubo necesidad de enceguecerse ante las “partes negativas” de esos guías, la persona ha de crecer con los goces de sentirse libre de apreciar en su esplendor todo lo que se le ofrezca de la vida, a saber: el fondo de donde emergen sus figuras.

Es 1 de Diciembre de 2006. El tiempo para vivir la Gestalt ha llegado. Además de entrenarse para tomar conciencia, se trata de desarrollar una filosofía de vida, útil para formarse como guía, para incentivar al crecimiento y la individuación, para que dos personas que se encuentren vivan aquí y ahora un instante hermoso y para que al despedirse, nada les impida contactar después con otros.

Vivir la Gestalt es evitar aferrarse a relaciones pretéritas; es saber que cada quién es solo y que el contacto es nutrirse y nutrir. El amor que propugna esta Filosofía de vida trasciende al conocer a otro y al comprobar una parte significativa de la realidad a su lado, tanto debajo de nuestra propia piel, como fuera de nosotros y a favor de nuestra sabiduría.

Llévense estas palabras a todo ámbito destinado a la educación y luego adiéstrese a los que ahí buscan madurar. El éxito quedará garantizado al facilitar que el maestro sea superado por algunos de sus discípulos. Mientras más discípulos sean mejores que él en el arte o la ciencia que enseñe, mejor será como maestro en el arte de la vida.



BIBLIOGRAFÍA

Forward, S. (1989) Padres que odian. México: Grijalbo.
Hunt, J. (2005) Subjective vs. Objective labels. www.naturalchild.com
Kepner, J. (1997) Proceso corporal. México: Manual Moderno.
Miller, A. (1984) Por tu propio bien. Barcelona: Tusquets.
Miller, A. (2001) La madurez de Eva. México: Paidós.
Perls, F. (1968) El Enfoque Gestaltico y Testimonios de Terapia. Santiago: Cuatro Vientos.
Perls, F. (1969) Dentro y fuera del bote de basura. México: Cuatro vientos.
Salama, H. (1994) Gestalt de persona a persona. México: Centro Gestalt de México.
Salama, H. (2002) Psicoterapia Gestalt. México, Alfa omega.
Wornat, O. (2006) Crónicas malditas. México: Grijalbo.
Zinker, J. (1976) El proceso creativo en la psicoterapia Gestáltica. México, Paidós.

octubre 17, 2006

De la obediencia a la Filosofía Gestalt

Cuando el gobierno no se inmiscuye,
El pueblo es rico en generosidad y franqueza.
Cuando el gobierno interviene,
El pueblo se vuelve descontento y mezquino.

Por eso el sabio
Afianza Sin herir,
Corrige sin vejar,
Endereza sin forzar,
Ilumina sin deslumbrar.


Lao Tse

HACIA UNA PSICOLOGÍA DE LA OBEDIENCIA

Jacobo, Madre.- ¡Hijo mío, mi niño, después de todo lo que se ha hecho por ti! ¡No quieres a tus padres, tus trajes, tu hermana, tus abuelos! Piensa que te alimenté con biberón, que te dejaba secar en tus pañales como a tu hermana...
Jacoba (hermana).- Sí, mamá, así es. ¡Ay, después de tantos sacrificios y tantos sortilegios!
Jacobo, Madre.- ¿Lo ves, lo ves?... fui yo quien te dio los primeros azotes y no tu padre, que podría hacerlo mejor que yo, pues es más fuerte; no, fui yo, por que te quería demasiado. No he retrocedido ante ningún obstáculo para satisfacer todos tus placeres de niño. ¡Hijo ingrato! Ni siquiera te acuerdas cuando te tenía en mis rodillas... para hacerte berrear como un becerro adorable.
Jacoba.- Querido hermano... eres un malvado... Te creía más cortés. No hagas llorar a mamá, ni hagas rabiar a papá. No hagas enrojecer de vergüenza a la abuela y al abuelo.
Jacobo, Padre.- Tú no eres mi hijo. Reniego de ti. Educado sin reproches. Tú te muestras indigno de tus antepasados. Ya nada tienes que envidiarme. ¡Cuando pienso que tuve la idea desdichada de desear un hijo y no una amapola. (A la madre) ¡Tú tienes la culpa! Ese hijo o ese vicio que ves ahí que ha venido al mundo para vergüenza nuestra, ese hijo o ese vicio sigue siendo una de tus estúpidas historias de mujer.
Jacobo, Madre.- ¡Ay de mí! (A su hijo) Ya lo ves: por tú causa sufro todo eso por parte de tu padre, que ya no mastica sus sentimientos y me insulta.

Eugene Ionesco
Fragmento de “Jacobo o la sumisión” (1954)
Los diálogos de la pieza teatral de Ionesco, cuyo título no podía ser más elocuente -“la sumisión”- reflejan la trampa que suelen tender sujetos poderosos, sirviéndose de la influencia que tienen sobre el amor propio de su subordinado, un auténtico desvalido para siquiera entender que existe una injusticia en su contra.

Exhibir el uso de la obediencia como instrumento de coerción, inherente a una autoridad tiran como aquella que subyuga a “Jacobo hijo”, e ir entendiendo sus efectos devastadores en atormentados como él.

Breeding (2003) refiere que la suma de “formas de opresión”, que causarán peores daños en la personalidad, mientras más temprano en la vida se castigue con ellas.

Por una parte está “el adultismo”, que supone que haber alcanzado la mayoría de edad, basta para poseer un conocimiento absoluto acerca de lo que está bien y lo que está mal y peor aún, que se cuenta con la prerrogativa de corregir las “malas conductas” de cualquier niño con los que se tenga trato.
Además, tenemos la opresión psiquiátrica.

El autor, que concede una enorme validez a la máxima de Temístocles, “los potros salvajes hacen los mejores caballos”, señala cómo es que la yuxtaposición de una y otra forma de opresión, desvaloriza a sus víctimas y les quita toda posibilidad de darse a respetar y de aprender a conducirse con responsabilidad. Incluso, podemos agregar que el deterioro a nivel neuronal ocasionado por el excesivo estrés al que suele someterse a los niños bajo estas formas de opresión, le impide autorregularse en sus emociones (Miller, 2002).


Y entonces, se perpetúan creencias como las siguientes:

- Aun cuando te alíes con el mal, léase hambruna o genocidio por ejemplo, “el ajuste social es bueno.”

- Aun cuando modeles la conducta de auténticos delincuentes, “se debe hacer lo que mandan los adultos.”

- “Hay que cumplir con las expectativas de los mayores, si te equivocas, tendrás que sufrir. Eres un perdedor.”

- Aun cuando el no expresar tus emociones deteriore tu cuerpo, “una terapia es para no sufrir y quien lo haga deberá sentirse culpable o avergonzado.”

Naturalmente, un niño rodeado de adultos cuyo mayor bagaje filosófico consiste en unas cuantas creencias semejantes a éstas, no tendrá más remedio que consagrar su vida a evitar castigos y en caso de no contar con una persona que le muestre algo de comprensión, será fácil presa de abusos de diversa índole, dentro y fuera de su casa.

Además de las creencias falsas, en la obediencia subyace una amenaza de sufrir por las heridas y carencias emocionales, que ha de compensarse con la renuncia a las actividades más elementales de una persona: sensibilizarse a sus propias sensaciones corporales y desarrollar sus funciones de contacto (Oaklander, 1998). Naturalmente este verdadero desprecio por la vida, no está exento de sentimientos de odio y culpa.

Hunt (2002) llamó mensajes ocultos a la comunicación de suyo incongruente, que un cuidador mantiene con aquel que tiene bajo su custodia. Al distanciarse de su intención original (si es que existe alguna), el cuidador consigue con sus palabras que la otra persona genere una lesión en su autoestima; con lo cual ésta asuma como verdadero, un defecto en sí misma, que introyectará como parte de su propia identidad. A la postre, la víctima bloqueará su camino al éxito y a la felicidad con su suma de introyectos, también denominadas “no yo”. Esto último quedará de manifiesto en conductas destructivas, ya sea contra sí misma al auto agredirse o bien, contra el medio, generalmente teniendo por objetivo a seres más débiles y disponibles, como los propios hijos.
Y sin embargo, escuchamos por todas partes voces que asocian el ser obediente con bondad, virtuosismo y capacidad. Jubilosos, los padres, maestros y demás delegados de encabezar jerarquías, saludan a los que se reconocen como subordinados suyos. Estos a su vez, renuncian, no sólo a sus necesidades legítimas de espontaneidad, expresividad y creatividad, sino también a informarse de la manipulación de la que son objeto. Aún con cuentas pendientes de su etapa infantil, una y otra vez, ceden bajo el afán de conseguir el amor y la comprensión de la que carecieran entonces.
Desde que un individuo cuenta con los rudimentos de saberse uno mismo en posesión de una serie de sistemas que determinan los propios comportamientos característicos (Allport, 1970), es decir hacia el año de edad (Eriksson, 1966), puede ir desarrollando la conciencia humanista (Fromm, 1975), patente en el amor a la vida, en el ser sobre el tener y en la cualidad de ser productivo o, lo que es lo mismo, en el mantenerse aquí y ahora.
Iturralde (2003) distingue tres modelos de conductas disciplinarias:
a) Autoritario, que recurre a la coerción, al establecimiento de jerarquías y a vencer las resistencias de los subordinados a cumplir con lo que se les dicta.
b) Errático-indiferente, en el que reinan conductas impredecibles e incoherentes en los encargados de impartir autoridad, que genera confusión y desconcierto en todos los miembros implicados en la relación.
c) Inductivo de apoyo, prevalece el afecto y la aceptación. Los miembros implicados en la relación gozan de la certeza de contar unos con otros, de tal forma que todos implementen elementos de autonomía e independencia; lo que la autora entiende como socialización.
En los dos primeros modelos se privilegia la obediencia, aun en el segundo de ellos, permisivo como lo definiría Miller (1984), ya que la persona en que recae la responsabilidad de orientar, suele manipular a los demás mediante muestras diversas de hipocresía y de otras clases de comunicación, que se enganchan a sentimientos de culpa y vergüenza, originados por lo general a una edad tan temprana, que los subordinados difícilmente tienen noticia de ellos. Es factible que en ambos se presente un fenómeno que se ha dado en llamar el “síndrome de Estocolmo” (Corsi, 2003), el cual consiste en una víctima que justifica e incluso supone una buena causa tras las injusticias que se cometen en su contra.
El tercero de los modelos, explica en otras palabras lo que decíamos de la conciencia humanista, amén de que supone la implementación de recursos para desarrollar esa predisposición al bien, al perfeccionamiento y a proteger la vida, que es la autoestima.
Todo ejercicio en el plano de los valores ha de nutrirse de un trabajo emocional. Una persona en busca de la verdad, que evita darse cuenta de las situaciones inconclusas (léase experiencia traumática, resentimientos, sentimientos de culpa, por nombrar algunas), que se asocian a sus convicciones filosóficas tenderá a precipitarse en sus juicios o en incurrir en inconsistencias. Y es que al acceder a los sentimientos y a otros mensajes almacenados en su cuerpo, la persona dará cuenta del “no yo” y de la compulsión a repetir actos de manipular y ser manipulado, o sea de sus inclinaciones por la obediencia. Además, en el compromiso mismo de bloquear la sensibilización a esas emociones, ya sea mediante la supresión o la represión de las mismas, la persona suele ocultar a su vez, recursos sin duda valiosos, al apartar de sus relaciones diversas facetas y comprometer una buena cantidad de energía en actuar con rigidez lo que se le ha dictado a lo largo de su vida. Nietzsche señala que los mejores momentos de nuestra vida, son aquellos en los que nos decidimos a rebautizar nuestras “partes malas”, como lo mejor que hay en nosotros. May (1969) que cita a dicho filósofo, se refiere también a dos conceptos inextricablemente vinculados con su obra: “el lado oscuro de la vida”, que según menciona, aparece en la filosofía de Schopenhauer y es una influencia decisiva en la concepción del inconsciente freudiano, y lo “daimónico”, que se aproxima a la “sombra Jungiana”.
A diferencia de lo que he establecido aquí acerca de conceptos como el de las emociones almacenadas en el cuerpo y las injusticias en los sistemas de coerción y opresión, en cuanto a lo daimónico y al lado oscuro, las considero como meras licencias literarias, ya que en un sentido estricto ambos conceptos supondrían necesariamente, que “el diablo” por naturaleza habita en la persona, en forma de instintos de muerte, perversidad y deseos de exterminio; lo cual refrendaría creencias tan bizarras y torpes como aquellas de que un niño menor de cinco años abusado sexualmente, sedujo a sus victimarios o que un bebé alberga el anhelo de devorarse el pecho de su madre. Si bien considero que la retórica de May, consiste en una suma de metáforas interesantes, producto de exhaustivas investigaciones y reflexiones, queremos insistir en que hablar del lado oscuro es referirnos a fuerzas que rigen la conducta humana sin el concurso de la lógica. En este trabajo desecho la tesis de la ortodoxia psicoanalítica que afirma la existencia de instintos destructivos para elucubrar respecto a lo irracional que a los ojos adultos resulta la conducta infantil. En su lugar concuerdo con Campbell (2004) quien afirma que las reacciones de los niños tienen una precisión matemática; es decir se trata de consecuencias evidentes del trato al que son sometidos.
Creo con Fromm (1955) que no existe algo más perverso que la actuación de fuerzas de muerte o necrófilas en el comportamiento humano. Así entonces nos pronunciamos por rechazar el concepto del lado oscuro de la vida, y en su lugar nos referimos a los mensajes ocultos, el “no yo”; que consisten en los defectos introyectados y en todas aquellas mentiras que la mente o zona de fantasía, toma por verdades ante las reacciones de un cuerpo, el organismo humano, que no se deja engañar (Miller, 2001 y Schnake, 2003). Así, las cosas, creo que en buena medida los mejores momentos de la vida son aquellos en los que nos atrevemos a nombrar lo que hemos considerado malo, como lo mejor en nosotros mismos. Así puede ser, siempre y cuando al hacerlo comencemos con darnos cuenta de que nos hemos dejado gobernar por “una voz en la cabeza” que no es uno mismo y así, nos vayamos responsabilizando por recuperar el yo.
La Gestalt como trabajo de terapia, se ocupa de facilitar que la persona se dé cuenta de una necesidad existencial (que llamamos figura) a ser resuelta a la brevedad. Habrá de apartarse de meditaciones metafísicas y descubrir por sí mismo, la verdad, no del universo, no de la muerte, no de los ángeles, sino de su propia historia. Sublimando esta búsqueda, nos referimos a lo que May denomina lo “daimónico” en su acepción positiva: el apremio en cada ser por afirmarse, actuar asertivamente, perpetuarse e incrementarse a sí mismo; que tiende a fortalecer la creatividad, pues se trata del éxtasis del que gozan los poetas y los artistas, la fuerza que contagian los líderes morales, y el poder que irradia un auténtico enamorado. El autor toma el término “daimónico” del griego, donde también existe una acepción negativa, que se relaciona estrechamente con lo diabólico propiamente dicho, que para fines de nuestro trabajo, se acercaría a la obediencia en el buen salvaje: el sí mismo cede su trono al mal y la persona actúa con crueldad, agresividad y hostilidad, no pocas veces emulando a quienes lo retaran en el pasado.
Acceder a lo daimónico en sus términos positivos, implica facilitar el que la persona forje la intencionalidad sobre la voluntad. Para May, esto significa responder por los actos, conceder un significado a las experiencias, colocar en su justa perspectiva las intenciones, servirse de la imaginación y crecer, no haciéndose experto en indecisiones, sino cumpliendo con objetivos cada vez más complejos. Para mi en cambio, la intencionalidad implica descifrar los mensajes corporales, “las voces” de los deseos y las necesidades. Shapiro (2000) sugiere en este sentido internalizar cualidades, donde antes se había introyectado defectos. Traduzco sus palabras en los siguientes términos: destacar los rudimentos de amor propio para ofrecer una plataforma de trabajo de duelo del que nos ocuparemos en el capítulo III.
Debo agregar que todo este trabajo lleva consigo echar luz sobre los sentimientos reprimidos y desde luego, elaborar el dolor por las carencias y heridas emocionales.
Algunas de las figuras centrales en la filosofía de Nietzsche como el “anticristo”, Zaratustra y la tercera de las transformaciones del hombre, suponen encarnaciones de lo daimónico. Todas ellas sirven a los fines de desobediencia, ante aquellos sistemas que subyugan al hombre mediante hipocresías disfrazadas de preceptos morales y religiosos. Proponer la transformación o destrucción de las instituciones que castigan a quien aspira a ser un “súper hombre”, resultará siempre alentador. No obstante, considero que tal muestra de asertividad y auto afirmación, se conseguirá en la medida en que se facilite una profunda transformación en la familia. Se trata de que el respeto y la empatía hacia los niños, los haga cobrar la confianza suficiente para desarrollar el yo y haga innecesario introducir conceptos abstractos como los que hemos discutido en May, y en su lugar, se viva la responsabilidad, el respeto, la honestidad y de manera legítima, sin cursilerías ni hipocresías, el amor.
May (1991) reconoce en Melville, la personificación de Satanás en el “Capitán Ahab”, quien con su sed de venganza y su espíritu repleto de ira, rechaza todo compromiso con la vida y pone a su tripulación a merced de las mandíbulas de la muerte. Ocuparse de lo daimónico nos remite a considerar también al señor de las tinieblas.
Lo que este autor menciona acerca de aquel tirano de los mares, queda mejor planteado con el término del “buen salvaje” (Dofman y Matterlat, 1972.) Sabemos que el vivir como salvaje e ignorarlo, es la naturaleza de las especies animales y que mucho de lo que nos parece admirable de ellos se debe a este hecho. La ignorancia para el ser humano en cambio, es la pérdida de su propia espontaneidad, de su crecimiento y su perfección. Mientras que sus conductas son su destrucción.
Considero que uno de los defectos de la sociedad del siglo XXI consiste en cultivar la creencia de que lo daimónico existe, o lo que es lo mismo, que se puede invocar; con lo cual el individuo se pone a merced de fuerzas ajenas a él. Ya sea desarrollando una adicción, adhiriéndose a dogmas o sectas, o empleando supercherías, la persona se rechaza a sí misma. Podemos explicar esto con base a una barrera mental que confina a la persona al tener, que es el imperio de la obediencia como instrumento de coerción y si se nos permite la expresión, un auténtico campo de concentración, y le impide siquiera echarle un vistazo a las fértiles tierras del ser.
El tener consiste en sostener la valoración y el amor propios en la aprobación de los demás, en no recibir un castigo de su parte o bien, en entregar su libertad y su cerebro a un sistema opresor.
Podemos hallar en “el ruiseñor y la rosa” de Wilde, la personificación de un inocente que cede su voluntad a un par de buenos salvajes, que por lo mismo terminan por manipularlo. En dicho cuento, una noble ave se entera de que una joven asegura a un admirador suyo, que se rendirá a sus amorosas pretensiones, si él le obsequia con una rosa de belleza única. El ruiseñor va a un rosal donde averigua que con su sangre derramada mientras canta, una de las flores podría cobrar un color en verdad bonito.
El ave, se deja herir entonces por una espina, mientras entona su canto. Muere al sacrificar hasta la última gota de sangre. El joven enamorado encuentra la rosa y la entrega a la chica de sus anhelos. Ésta rechaza tan hermoso presente y desalienta al joven. Con el desdén de la amada a cuestas, éste arroja la rosa a la calle, donde es aplastada por un carruaje.
La suerte del ruiseñor refleja la de un niño que aprende a sacrificar algo tan sagrado como su creatividad, su espontaneidad y sus propios sentimientos, bajo la obediencia hacia padres, quienes están lejos de comprender sus necesidades auténticas. El final resulta desdichado para todos. A fin de complacer a sus tutores y en búsqueda de sobrevivir, el niño pierde el derecho a crecer como persona al no ver desarrollarse sus talentos.
Resulta comprensible que un niño con tal suerte, evite darse cuenta de los abusos en su contra.
Podemos decir que la barrera mental a la que hacíamos alusión líneas arriba, es su amiga, pues lo protege del dolor por no ser amado por sus padres y por saberse apreciado sólo si los complace (Miller, 2001.) Sin embargo, en cuanto a los adultos consideramos que la sensibilización a esas barreras constituye su auténtico camino a la libertad. En los capítulos siguientes demostraré cómo es que el “humanismo a ultranza”, término rescatado de la antipsiquiatría, nos obliga a ir a las raíces de esas barreras, no bajo los esquemas “adultos” llamados dogmas o psicodinamias (estudios apegados a la ortodoxia psicoanalítica), sino bajo la visión del niño que fuimos, llamada emociones almacenadas en el cuerpo. Es cierto que esto implica despertar al dolor, amén de que representa una tarea que para completarse, requerirá de una penosa despedida por las necesidades infantiles que no fueron cubiertas.
Bajo este esquema bien vale recordar una de las leyes de la Gestalt de Naranjo, en la que se insiste en entregarse lo mismo a lo agradable que a lo desagradable, a fin de no limitar la conciencia (Sánchez, 2000).
Y podemos agregar, a fin de despertar al ser libre capaz de asumir los valores reales de un caballero andante, que vela armas para combatir a la esclavitud en cualquiera de sus facetas.
O simplemente... a fin de despertar al ser.

IV. CONSECUENCIAS Y RAÍCES.

(El Rey de Brobdingnang quería que le informara si nuestros abogados) tenían la libertad de defender causas manifiestamente injustas... si no tenían algún conocimiento de los principios fundamentales y leyes generales de la equidad... El relato que le había hecho de nuestra historia le había pasmado en extremo, pues según su opinión, ésta denotaba hipocresía, avaricia, crueldad, ira, envidia, rencor y la locura de un pueblo ambicioso... Luego me explicó con estas palabras: “...Habéis probado que la ignorancia, la pereza y el vicio pueden ser alguna vez las únicas cualidades de los hombres de estado. Adivino que entre vosotros existe una constitución de gobierno que en origen pudo ser tolerable y hoy se encuentra degenerada por el vicio. Parece que allí, los hombres no se distinguen por su nobleza de espíritu...juzgo que el mayor número de vuestros compatriotas forman una raza de insectos. La más perniciosa que jamás creó la naturaleza.”

Jonathan Swift (1667-1745)
Fragmento de “Los viajes de Gulliver”


Si existe un fenómeno que aparta a las personas, siquiera de verbalizar preguntas trascendentes como “¿cómo puedo hacerte saber quién soy?” ese es la obediencia. A través de ésta aprendemos a dejar en manos de quien sea, el destino de nuestras vidas. Como se dijo en el capítulo anterior, rechazamos la intencionalidad e Inevitablemente nos convertimos en buenos salvajes.
Diversos movimientos filosóficos, literarios, artísticos y de índole diversa, han señalado los absurdos de la obediencia como instrumento de coerción a distintos niveles, desde los planos institucionales, sociales e individuales. En algunos casos no sólo han plasmado en un papel los tonos grises de una descripción muchas veces sombría, sino que han dado colorido a la realidad al ocuparse de actos de liberación.
Cabría pensar por ejemplo, en el pensamiento marxista, que si bien retoma a Hegel, cuestiona en él su falta de una propuesta para transformar la realidad. Y es que Hegel parece describir la misión de las instituciones, sin detenerse a criticar la forma en que perpetúan las relaciones de sometimiento y humillación entre los privilegiados y el resto. De hecho, Marx insiste en que los filósofos de la historia se han dedicado a interpretar a la realidad y que lo verdaderamente necesario es ponerla a prueba, es decir, transformarla (García, 1980.) Desde los ámbitos de la política, la antropología, la sociología, la economía y otras ciencias podríamos abundar ampliamente acerca cómo la alineación resultante de los sistemas de poder deteriora a la persona y a la humanidad.
Podríamos destacar las lamentables actuaciones de gobernantes del orbe, cuando se han congratulado por la ignorancia que reina en los pueblos a los que se dicen servir, como ocurrió en nuestro propio País cuando el Presidente de la República reconoció a quienes por ser analfabetas, son “más felices” que aquellos que saben leer (Gil, 2003).
Sin embargo, considero oportuno circunscribirme a movimientos culturales, sociales y literarios cercanos a la psicología y a la obediencia, por la cercanía que existe entre ellos y el cuerpo teórico de este trabajo. Naturalmente, disciplinas como las que hemos referido y otras más, estudian variables que también dan cuenta de la obediencia como sistema de coerción. Espero demostrar que si bien son de un valor incalculable las investigaciones de esas ciencias, es difícil esperar un cambio de fondo en la sociedad, mientras dejemos de lado el aspecto psicológico y en particular la sensibilización a los sentimientos almacenados en el cuerpo que sólo nos da la profundización en las situaciones traumáticas de la infancia.
Me ocuparé entonces de la antipsiquiatría, la pedagogía negra y la contrapsicología.
Las distintas corrientes de pensamiento al interior de la antipsiquiatría claman desde los años sesenta por terminar con el abuso de poder, bajo argumentos supuestamente médicos, carentes de principios científicos y de nula eficacia terapéutica (Cooper, 1981). Los antipsiquiatras, radicales como son, insisten en que a partir del pensamiento del propio padre de la psiquiatría, Benjamín Rush, ya se leía cómo esta disciplina carecería en lo sucesivo, de los más elementales principios éticos, y es que este personaje señalaba que sujetar a un paciente a una situación de terror, ayudaría a su cura (Weitz, 2001).
Breggin (1991) sin proclamarse seguidor de tal corriente, ha consagrado gran parte de sus libros a oponerse al uso de drogas, tratamientos y hospitalizaciones para suprimir la pasión por vivir en los niños y las mujeres, aquellos que tradicionalmente deben ser subordinados a los adultos varones. Asimismo, ha expuesto en diversos artículos, cómo es que los servicios y productos psiquiátricos están para aniquilar la voluntad de sus pacientes, quienes así quedan a merced de lo que dispongan para ellos sus familiares y médicos.
Las aportaciones de estas corrientes nos recuerdan a Orwell que en su obra “1984” describe a una autoridad sin rostro que emplea eufemismos como “ministerio del amor” o “ministerio de la verdad”, para significar con sus crímenes a la humanidad, justo lo opuesto. Así es como tendríamos por ejemplo secretarías, comisiones o departamentos de salud mental, clínicas de asistencia social y tratamientos de rehabilitación, en manos de sujetos encargados de deteriorar a los “Gregorios Samsa” de la sociedad, con diskinesias tardías o con la pérdida de sus facultades para disfrutar del placer de la vida.
Pensemos por ejemplo, en el Príncipe Hamlet. Sin duda lo que nos dirían los antipsiquiatras es que si este personaje literario existiera en la actualidad, aun con su clara noción de los agravios en su contra, sería confinado a un hospital psiquiátrico por petición expresa de su tío / padrastro, quien con toda seguridad pagaría para que su “desquiciado” sobrino fuera diagnosticado con un trastorno de personalidad, fundamentado en conductas extravagantes, alucinaciones y pensamiento bizarro. La madre al firmar su consentimiento para el internamiento, se estaría aliando con el mismísimo asesino de su esposo, para que ahora su cruel cuñado se ocupe de asesinar la conciencia de su hijo. Con todos los recursos a su alcance los médicos, que así serían de la corte y recibirían una jugosa recompensa económica, echarían mano de lo que estuviera a su alcance para convertir las certezas de Hamlet en un delirio que sólo existe en su cabeza.
El Príncipe sería entonces un buen salvaje y aún ahora tendríamos una tragedia de su vida.
Szasz (2002) insiste en que lo que antes eran posesiones diabólicas y brujas, hoy son trastornos mentales y que lo que tenemos actualmente en materia de esos supuestos padecimientos, en tanto que no son enfermedades en el sentido estricto del término, son conflictos morales en las relaciones humanas a ser resueltos.
Si bien autores como Roszak (1991) aseguran que el movimiento antipsiquiatra, carece de una propuesta real a favor de los que consideran prisioneros de los servicios de “salud mental”, existen esfuerzos sin duda valientes, como el de la Casa Soteria, que acoge pacientes diagnosticados con trastornos psiquiátricos, sin ofrecer más auxilio que el de personas amables y empáticas que sin tener ningún tipo de formación médica u otra semejante, dan un trato humanitario a sus huéspedes (Mosher, 1999.)
En el ámbito pedagógico cabe hablar de Neill, quien en su obra “Sumerhill” (1999) habla de un modelo escolar basado en la libertad, la asertividad y los consensos, en un afán por despojar la enseñanza de maestro y alumno, de su carácter autoritario. Hay un capítulo en este libro que de hecho, cuestiona la obediencia como sistema de coerción y en el cual se invita a permitir que sea el propio alumno quien aprenda a guiarse por sus naturales tendencias a la responsabilidad y que el padre sea quien se identifique con el niño y no al revés.
Por otra parte, en el portal www.naturalchild.com. Se presentan modelos “antiescolares” luego de señalar lo innecesariamente estresantes que resultan los sistemas escolarizados tradicionales, con su insistencia en las calificaciones y las actitudes persecutorias a las que se somete a los alumnos (Hunt, 2005).
Miller (1984) emplea el término de pedagogía negra para referirse a una educación encaminada a destruir la voluntad del niño y a convertirlo en un súbdito obediente, por medio del ejercicio del poder, la manipulación y el chantaje, ocultos o manifiestos. La autora explica cómo es que esta pedagogía se caracteriza por despreciar el cuerpo, con sus sensaciones y mensajes, y amenaza seriamente la consolidación de un identidad en los educandos. Asimismo aprueba el uso de golpes como castigo y sigue exterminando la creatividad y la espontaneidad del alumnado, tal como se hacía hace un siglo.
Naturalmente, el cine ha contado con multitud de obras que se ocupan del sometimiento a través de instituciones como la escuela. En “Pink Floyd the wall” (Parker, 1979), se llega a escuchar “si soy un buen perro me arrojan un hueso” y se insiste en el sarcasmo oscuro dentro de las aulas.
En cuanto a la contrapsicología, se trata de un movimiento originado en España con apenas una década de vida (Colectivo Esquicie, 1995), que busca recuperar el verdadero objeto de estudio de la psicología, que es brindar ayuda frente al sufrimiento emocional y sólo cuando es demandada dicha ayuda. Los psicólogos graduados deben saber a qué nos referimos, cuando al incorporarse al mercado laboral se ven obligados a realizar con cordialidad las mismas actividades que se empleaban en países totalitarios y militarizados desde las vísperas de la segunda guerra mundial: inmiscuirse en la vida íntima de otros, compararlos, leerles la mente con pruebas a cuyos resultados no tienen acceso, y en las cuales es fácil hacerlos caer en contradicciones, sospechar de ellos y por encargo de un auténtico “big brother” (para recordar nuevamente a Orwell), descubrir su inferioridad con palabras como actitudes, rasgos de personalidad y antecedentes laborales.
Resulta lamentable, dirían los seguidores de la contrapsicología, que aun en clínicas de asistencia social, la ayuda a los beneficiarios se condicione a que pasen con un psicólogo que las adoctrine como los verdaderos portavoces de la pedagogía negra en que se convierten con la anuencia de un director o un patronato que difícilmente entiende las necesidades de la población con la que está comprometida.
Así entonces, la psicología al trabajar para los sistemas mercantilistas, se ha distanciado de su sentido social y de esta manera ha contribuido a colocar el tener sobre el ser.
A todo esto se opone la contrapsicología que sin desechar el quehacer de la psicología, repudia su utilización al servicio de ideologías, e insiste en hacer de ella una verdadera ciencia al servicio de quienes realmente requieran de ella.
A pesar de lo loable de todos estos esfuerzos, e independientemente de que en buena medida esté de acuerdo con ellos, sin duda aún nos seguimos deteniendo en el follaje y no nos hemos ocupado de las raíces. Es decir, hemos dejado de lado las causas del fenómeno de obediencia y el desarrollo de buenos salvajes y nos hemos concentrado en sus consecuencias. Me refiero a la época de la infancia cuando construimos nuestros patrones de comunicación y pusimos en juego nuestros sentimientos de autoestima para conseguir el amor de quienes nos rodeaban (Miller, 1979).
Resulta necesario entender la etapa infantil, toda vez que fue entonces cuando aquellos que hoy día se suman a las instituciones y acceden a sus fines deshumanizantes, o bien que parecen haber renunciado a una conciencia humanista, se vieron en la necesidad ineludible en aquel momento, de obedecer aquellos absurdos que al nivel de la sociedad, son institucionales, y que en el ámbito familiar, fueron resultado de vérselas con inseguridades y necesidades egoístas de padres y madres.
Los avances en las ciencias neurológicas, han demostrado por su parte, que la falta de un apego respetuoso con los niños en los inicios de su vida, deterioran seriamente sus funciones cerebrales (Porter, 2005) y que la violencia ejercidos contra ellos, desde el vientre materno, representa un menoscabo en su capacidad para manejar la agresividad, desde el momento en que queda escindida su vida cognitiva de sus emociones (Le Doux, 2000).
Probablemente Szasz tenga razón al hablar de que los problemas mentales son en realidad problemas éticos. La cuestión es hasta qué punto un niño maltratado es capaz de adoptar una conducta responsable, si el único lenguaje que conoce es el de la violencia y el abandono; hasta qué punto puede conducirse con respeto, si en su cuerpo, sólo existe la huella de abusos diversos.
Miller (1990) menciona que es necesario detectar si en la vida de los buenos salvajes, ya sea que estén en posición de esclavos o de tiranos, existió una persona que al menos una vez demostrara al otrora niño sometido a la obediencia como instrumento de coerción, algo de compasión, empatía, ternura y cariño. Según sus investigaciones, los grandes criminales de la historia, capaces de destrozar cruelmente a cientos de personas, sin mostrar remordimiento alguno, carecieron de tal persona. La autora denomina a ésta como testigo conocedor. Naturalmente, el contar con más de un testigo conocedor y que ambos padres tengan la autoridad moral para nombrarse como tales, aumenta las posibilidades de que el niño desarrolle la conciencia humanista. Existen por otra parte, personas que a pesar de haber sufrido al vivir en un ámbito cargado de injusticias y privaciones, fueron capaces de sublimar sus temores y ansiedades, debido a que contaron con un testigo conocedor, con cuyo trato aprendieron a mantener sentimientos de esperanza.
Así las cosas, aunque la misma Miller asume que se dice fácil, es necesario rescatar la esperanza y la confianza en que los niños triunfarán en la vida, si desde su concepción reciben atención y cuidado en su cuerpo y en general, que todas sus necesidades sean cubiertas, particularmente las afectivas. Con relación a éstas últimas, Perry (2003) describe las seis “grandes fortalezas” a ser observadas con todos los niños. Estas son apego, autorregulación, afiliación, darse cuenta de los otros, tolerancia y respeto. Hablemos de cada una de ellas.
a) Apego. En párrafos anteriores ya habíamos aludido a la relevancia de esta ligazón afectiva. Perry señala que el cerebro humano está diseñado para promover relaciones. Hay áreas específicas en él que responden a claves emocionales, como la expresión facial, el tacto y la esencia, y en este sentido está habilitado para obtener placer de las relaciones a través de dichas claves. Esto a su vez promueve que el individuo busque modelar a maestros y compañeros que admire y que encuentre atractivo que unos y otros recompensen sus esfuerzos. Conforme madure, irá valorando a las personas cercanas y muy probablemente se involucrará de manera estrecha con gente nutritiva. Las tendencias al buen salvaje, es decir las consecuencias de no disfrutar del apego, se manifestarán en conductas antisociales, confusión respecto a lo que está bien y lo que está mal y una completa falta de autocrítica.
b) Autorregulación. En el capítulo anterior nos referíamos a que a diferencia de lo que se cree comúnmente, los niños tiene una precisión matemática para reaccionar al medio. Esto es evidente en el caso de la autorregulación. Si la madre o quien tenga a su cuidado al niño, reacciona con ansiedad excesiva a sus demandas, él tenderá a “tragarse” esa forma de proceder. Perry insiste en que los adultos tienen la obligación de estar atentos y cuidadosos con relación a las necesidades del pequeño, toda vez que de estar forma se creará una atmósfera amorosa que facilite que el cerebro del niño desarrolle la capacidad para crear y mantener lazos emocionales saludables. Es de vital importancia que el niño reciba el satisfactor que su cuerpo requiera, de esta manera los “sistemas de alarma” en el cerebro, habrán de madurarse al interpretar debidamente las sensaciones de carencia o hartazgo que suelen anunciar un requerimiento. Un deterioro a este nivel suele traer consigo un pobre manejo de la ansiedad y trastornos alimenticios. Nos inclinamos a pensar en las conductas de gula en el buen salvaje.
c) Afiliación. La familia es el primero y quizás el más importante de los grupos a los que pertenece el niño. Generalmente existen con ella lazos emocionales fuertes, de manera que será en ella donde el individuo averiguará si merece ser incluido, valorado y considerado, en la sociedad. El éxito de la afiliación quedará de manifiesto en la capacidad de negociar, conformar alianzas y contribuir con los talentos personales a tareas comunes. El fracaso, se verá en el aislamiento, como en el uso de mensajes ocultos cuando se hace saber al niño que no le incumben los asuntos de la familia y años más tarde, él se casa, tiene un hijo o elige un trabajo sin comentarlo con sus parientes.
d) Darse cuenta de los otros. Es deber de los padres, aceptar al niño por que él es quien es, sin comparaciones de ninguna especie y reconocerlo principalmente en sus esfuerzos, aun cuando el resultado de los mismos no cumpla con ciertos estándares. A partir de estos principios que deberían ser elementales, Perry sugiere acercar al niño a personas que son diferentes a él por cuestión de raza, religión, lenguaje, tradiciones familiares, capacidades y discapacidades, etc. De esta manera su cerebro habrá desarrollado reglas de asociación y generalización, en las que impere una convicción: las personas somos iguales en lo fundamental (y vale la pena estudiar para descubrir que entre ello está la dignidad, los sentimientos y la necesidad de amor) y diferentes en lo accesorio (y vale la pena averiguar qué de lo accesorio es una tradición a respetar y qué es una mala acción a ser cuestionada).
e) Tolerancia. Al madurar en la fortaleza anterior, descubrimos que la persona está en condiciones de formar y mantener relaciones íntimas saludables y sentirse seguro en ellas. Tenemos dos componentes en la tolerancia, el primero que el individuo se siente lo suficientemente valioso como para merecer un trato digno en sus nuevos grupos; el segundo, que es capaz de detectar si es acogido en ellos o existe algún riesgo del cual protegerse. Naturalmente que el sentirse seguro en una nueva situación colectiva abre las puertas a una nueva cultura y al desarrollo de nuevas ideas. Las tendencias a reñir, aparentemente por nimiedades, características en el buen salvaje, reflejan un deterioro en la adquisición de estás dos últimas fortalezas.
f) Respeto. Al sumar las cinco fortalezas anteriores, el individuo madurará al adquirir ésta última. Para Perry, el respeto es la habilidad para apreciar y celebrar el valor propio y de los demás. Implica saberse un triunfador en ciertos terrenos de la vida y un aprendiz en muchos otros, sin que ninguna de las dos posibilidades le inspire a sentirse grandioso ni deprimido. Un lector agudo habrá advertido que al describir cada una de la fortalezas hemos estado hablando de la autoestima y que sin referirnos tampoco a ellos, hemos descrito cómo se genera la responsabilidad y la honestidad, ya que un individuo sabrá cuál es su valor cuando juegue o trabaje – según el Budismo Zen no importa qué esté haciendo - conforme a ciertos lineamientos y busque la excelencia en lo que haga, para luego criticar con auténtico amor propio su desempeño.
Independientemente de las tareas específicas que llevemos a cabo para superar a el tramposo acto de sometimiento, llamado obediencia, recordemos que las seis fortalezas de Perry son parte de la naturaleza humana, no en vano el autor insiste en que su desarrollo está inextricablemente asociado a la madurez del cerebro. Pienso que la relevancia de este modelo, está también en que muestra cómo puede habilitársele a un individuo para que incorpore a su vida la respuesta a nuestra pregunta fundamental, ¿cómo puedo hacerte saber quién soy? Es decir que haga de la suya una auténtica existencia.

IV. EL HUMANISMO A ULTRANZA VS. LA COMPULSIÓN A REPETIR.

Hoy día pocos padres hacen caso de lo que les dicen sus hijos.
El antiguo respeto por la juventud casi ha desaparecido.

Óscar Wilde
De “La importancia de llamarse Ernesto”


Erich Fromm (1956) en su célebre obra “El miedo a la libertad” se refiere al pasaje “el aprendiza de brujo” de la película “Fantasía” de Walt Disney. En ella, el “ratón Miguelito” toma el sombrero mágico de su patrón, un hechicero capaz de movilizar caprichosamente las fuerzas la naturaleza, dueño de un castillo enorme. El ratoncito encargado de la limpieza del enorme castillo, al colocarse el sombrero, hace un encantamiento fallido. Pone en movilización una escoba que lleva agua, hasta un pozo, cumpliendo así con la tarea que le correspondería cumplir. Entonces se queda dormido y sueña que mueve a placer las aguas del océano. Mientras tanto, la escoba, sin freno, inunda el edificio. El ratón destroza la escoba, sólo para que de sus astillas, se formen miles de artefactos idénticos a ella, que prosiguen con la terca actividad destructora. Ante la desesperación de Miguelito, reaparece el hechicero, que detiene el encantamiento y reprende de un escobazo al supuesto infractor.

Referirse a esa escena, le sirve a Fromm para sustentar una de sus ideas centrales: el individuo capitalista pone en marcha complejos sistemas automatizados, los cuales terminan por someterlo. Como uno de los ejemplos actuales, podríamos referirnos a los problemas asociados al uso de drogas. En aras de un negocio millonario se enaltece por distintos medios el uso de estupefacientes para “pasarse un buen rato” y se aplaude la trasgresión de la ley para conseguirlos. Los mismos medios sirven para señalar que esas sustancias están terminantemente prohibidas por nocivas y que no se tolerará su comercialización. Una buena parte de la sociedad procede conforme a los mensajes que invitan al supuesto placer y se procura un uso reiterado de drogas prohibidas, ante un aparato represivo que está para no tolerarlo. Se forma un grupo clandestino que lucra con las circunstancias; produce las sustancias prohibidas y se enfrenta a quienes se oponen a ella, para lo cual recluta lo mismo grupos armados, que jóvenes que distribuyen a cinco o seis adictos, quienes por “pasarse un buen rato”, terminan por destrozar su vida... y por desgracia, así una y otra vez durante toda una vida.
“El aprendiz de brujo”, no sólo nos habla del sistema capitalista que pierde todo control sobre los fenómenos que puso en marcha, y que nunca previno. Si bien encontramos sensatas las palabras de Fromm, debemos ir de nuevo a las raíces de fenómenos como el descrito y entender que una persona que no es tratada con injusticias, humillaciones e hipocresías, durante su infancia, difícilmente abusará de su poder en la edad adulta, cuando esté en posibilidad de influir en otras personas. En un ámbito familiar en el que se fomente la responsabilidad por sobre todas las cosas, existirá la confianza mutua necesariamente. Los niños pedirán lo que necesitan antes de esperar el permiso para hacerlo (Satir, 1978) y aprenderán a respetar los límites que marquen los demás respecto a su tiempo y posesiones. Neill por ejemplo, describe como pidió a un niño pequeño que se alejara de su lado cuando estaba escribiendo. Según el autor, esta muestra de honestidad, sirvió únicamente para que la criatura lo buscara en otro momento y él pudiera seguir con sus ocupaciones. ¡Qué difícil situación en una casa donde los niños no son respetados! Al sentirse rechazados, una vez más, probablemente harían como el ratón Miguelito; se involucrarían en situaciones adultas, como pequeños robos, que después traerían consecuencias de las cuales evitarían responsabilizarse a fin de evitar un nuevo castigo. Nuestro ratoncito, pretende ocultar su fechoría al romper su escoba fuera de control, intenta detener su encantamiento y por último trata de arrojar fuera del castillo el agua que lo inunda; todo esto sin éxito. En su abordaje de las circunstancias adversas, no parece contemplar hacerse responsable de su actuación e informar al hechicero para que el daño no sea mayor. Si un niño ve lesionada su autoestima con comentarios que lo degradan cada vez que infringe una norma en casa, difícilmente procedería de manera diferente.
La reprimenda del hechicero podría seguir de las palabras “como era de esperarse...” Claro: ¡que caiga todo el peso de la justicia sobre el pequeño monstruo! como seguimos diciendo, palabras más palabras menos, para someter a los niños que rompen con nuestra armonía de “gente mayor”, como si entre ésta no hubiera un altísimo número de buenos salvajes; como si entre ésta no hubiera padres que actúen como el hechicero, que por una parte consideran que el niño es suficientemente mayor como para saber lo que debe tomar y lo que no y por otra, que piensan que es tan pequeño (y según algunos esquemas de la pedagogía negra, tan cercano a los animalitos) que no va a entender lo que no debe hacer más que a punta de golpes (Miller, 1991).
No es gratuito haber ejemplificado la postura de Fromm con el abuso de drogas, para luego ofrecer nuestra lectura del mismo filme que él trata. Es muy posible que al igual que en otras películas, el público haya acudido a la proyección de “fantasía” para reírse de la situación trágica de un personaje con características de niño: pequeño, débil, curioso, travieso y sin recursos para superar un problema serio. Es cierto que “fantasía” tan sólo es una película y con razón podría tachárseme de sicótico si sugiriera que el ratón Miguelito necesita de alguien que empatice con sus sentimientos. Sin embargo, por televisión, en la calle y en nuestra misma casa, también vemos escenas con pequeños de carne y hueso, cuyas desgracias son motivo de hilaridad cuando vemos sus ojos y de frialdad cuando rechazamos su mirada. Sabemos de niños que son doblemente maltratados al hacerlos culpables del daño del que son objeto. Esta completa falta de empatía, los hace susceptibles a las más terribles muestras de agresión, entre las que se cuenta el abuso sexual.
Y es que los niños que no gozan de la confianza mutua en casa, resultan fácilmente manipulables cuando se les amenaza en el sentido de que si acusan a su victimario, recibirán un castigo peor.
Creemos que es natural que padres de familia que hayan crecido en el respeto, evitarán que los agresores accedan a la intimidad de sus hijos como tiene a bien sugerir Forward (1987). De lo contrario la complicidad silenciosa del padre o la madre inocente con el victimario “activo” y las ideologías que idealizan a los adultos que rodean a la víctima, escribirán los capítulos de una nueva historia de corrupción, en la que probablemente no tarde en aparecer uno de los distribuidores de drogas de los que hablábamos líneas arriba.
Así las cosas, estoy seguros de que contribuirá con mucho el respeto, la empatía y el amor auténtico sin cursilerías ni hipocresías, hacia los niños, para detener esa cruel maquinaria del abuso de drogas. Desafortunadamente, su combustible es la completa falta de autoestima evidente en que sus víctimas no son dueños de un cuerpo ocupado primero por un agresor y luego por sustancias adictivas.
Sobre mi referencia a “fantasía”, vale rescatar un elemento más. Las escobas repiten una y otra vez su tarea devastadora, nada las detiene, pues son una caricatura del no yo. El ratón Miguelito busca mantenerlas a raya tal como a él se le limita, con violencia. La maquinaria de la destrucción está echada a andar. No hay visos del yo, pues no cabe ni la cordura ni más creatividad en la escena que la interpretación musical. El pequeño personaje es primero grandioso, cuando mueve las fuerzas más poderosas de la naturaleza desde una cúspide imaginaria. Luego vuelve a su papel de subordinado, al ser arrastrado por los suelos, cuando el hechicero desaprovecha la oportunidad de encausar su cándida alma inquieta y hace de su papel como aprendiz de brujo, una trasgresión. Miller (1979) ha denominado compulsión a repetir, a todas aquellas conductas recurrentes con las que la persona busca obedecer a los mensajes ocultos de Hunt, de los que habláramos en el primer capítulo. Así por ejemplo, un niño que al primero de sus gestos de desaprobación hacia los adultos, advertido por estos, recibe una tunda y luego se le dice que los golpes son por su propio bien, creerá en lo sucesivo que no es correcto discutir con personas que ostenten alguna autoridad. No obstante, sentimientos como el odio quedarán almacenados en su cuerpo, mientras los programas mentales se regirán bajo el mensaje de que es bueno pegarle a alguien más débil que uno mismo. Se van consolidando entonces comportamientos propios de un buen salvaje, entre los cuales, y por nombrar algunos, tenemos los propios de los siguientes tipos.
- un sujeto que busque pelea en cuanto lugar visite,
- un tirano que emplee la fuerza de la crueldad franca y abierta,
- un abusivo dueño de una sutil voz de chantajista o extorsionador, o
- un padre o una madre de familia que no tenga piedad con los sentimientos de autoestima de sus parientes más cercanos.
A propósito de la compulsión a repetir y puesto que me he referido a la violencia sexual, cabe dar otro ejemplo que trasciende a la “maquinaria capitalista” de Fromm. Con relación al fenómeno que Dowling (1990) llamó “el complejo de cenicienta”, que consiste en el desprecio de la mujer hacia su propia dignidad al consentir pasar a ser propiedad de un hombre, no sería carente de interés aludir a las campañas publicitarias en las que se alienta la prostitución, a saber: involucrarse sin amor, en relaciones íntimas con aquel sujeto que ofrezca lujos y riquezas. Así, en una campaña publicitaria, vemos a una mujer luciendo en cada uno de los cinco dedos de una mano un anillo de compromiso, bajo el eslogan “vive la vida sin consecuencias”.
Sin embargo, Breggin (1991) reporta que el abuso sexual al que se somete a las niñas, ya sea cercenando el clítoris o sirviendo a los instintos del agresor, no hace sino dejar en claro que el cuerpo de ellas, no es más que un objeto a ser poseído por un tipo poderoso. Es cierto que sería aventurado asegurar que todas las personas que se dejan maltratar por sus parejas han sido víctimas de una agresión sexual. No obstante, concordamos con el mismo Breggin, con Forward (1996) y con Miller (1990), en el sentido de que aquellos empleados de las distintas instancias legales, públicas y privadas, encargados de dar atención a las mujeres así agredidas, cuentan con toda una gama de artilugios para negar el daño que ellas sufren. De esta manera callan la afrenta, exactamente como lo hace una niña que presenta el síndrome de Estocolmo que explicamos en el primer capítulo.
Cabe decir que la existencia de los mensajes ocultos no sólo se patentiza en la forma específica en la que se comunican los buenos salvajes, sino que también lo hacen en los malestares físicos, en el deterioro de aparatos y sistemas y en las fallas en las funciones de contacto (Oaklander, 1997 y Miller, 2001.)
Estamos ciertos en que la Guestalt como cualquier otra corriente del pensamiento defensora de la libertad, está llamada a sumarse a un humanismo a ultranza, en el que se acojan pensamientos como el de Martín Luther King, quien nos invita a sorprendernos, no del abuso de los agresores, sino del silencio que guardan los inocentes (Corsi, 2003). Es necesario facilitar que aquel que en verdad haya sido víctima de un sistema de obediencia como instrumento de coerción, entienda su propia historia, pueda desbloquear su energía al trabajar con las emociones almacenadas en su cuerpo y esté así en condiciones de responsabilizarse, tanto por los demás, como por sí mismo.
En nuestra opinión, hablan con verdad quienes consideran que la persona está llamada a entender y elaborar su propia historia y también lo hacen quienes aseguran que hay que promover el uso adecuado de las funciones mentales superiores. La razón asiste asimismo a los terapeutas que insisten en promover el darse cuenta mediante el trabajo sobre la vida emocional y de igual forma, es cierto lo que proponen aquellos que afirman la necesidad de un sentido para la vida, siempre que se finque en la experiencia, no en dogmas.
Es entendiendo sus mensajes aquí y ahora como se consigue acceder a la verdad de la propia historia personal. Se antoja común que las palabras sirvan para mentir, y es un hecho que al cuerpo no se le engaña. Nos remitimos a los existencialistas, para llamar la atención sobre una inevitable elección. Si la persona elige mantener sus mecanismos de evitación a fin de desensibilizarse de sus sensaciones, optará por incurrir en compulsiones a repetir.
Hemos visto cómo es que un niño puede ser engañado, manipulado y sometido a una ceguera emocional. Como adultos nos corresponde tener noticia al respecto; con mayor razón si alguno de nosotros fue “ese niño”. El humanismo a ultranza, nos ha de llevar a darle voz, a empatizar con sus sentimientos y sobre todo a entender que se trata de mí mismo y que sus emociones son las que se almacenan en mi propio cuerpo, el cual no se dejará engañar por más que se utilicen técnicas de manipulación y tretas de los sofistas del siglo XXI.
Superar la compulsión a repetir supone un arduo y doloroso proceso de crecimiento, si tomamos en cuenta además, que cuestiona a personas cercanas a uno mismo. Miller (2001) aceptó la equivocación en que incurrió cuando afirmó a inicios de los años noventa, que este proceso podría efectuarse por medio de una serie de pasos escritos en un libro que ella misma prologó.
Así las cosas, según menciona la autora en años recientes, es necesaria la presencia de un “testigo iniciado” para vivir el proceso. Este especialista se caracteriza por conocer su propia historia, haber trabajado con sus propias emociones y asumir que su acompañamiento empático está para liberar a su consultante, no para exigirle remedios seudo religiosos, como apresurar el perdón o dictarle moralinas.
Nos alegra decir que su énfasis en lo dialogal hace de la psicoterapia Gestalt una opción viable para formar testigos iniciados. Al facilitar la expresión de emociones mediante experimentos en los que el consultante se dirija a quienes le negaron amor o le causaron prejuicios, se estarán dando pasos decisivos hacia la elaboración de sus vivencias traumáticas. Debemos subrayar que en el proceso terapéutico va involucrado un proceso de duelo con fases semejantes a las de Kübler Ross como medidas para proteger al yo: Negación, ira, depresión, negociación y aceptación (Sánchez, 1994). Muy pronto abundaremos en ellas, por ahora diremos que nos referimos a un duelo, ya que el consultante, al interactuar en terapia e ir descubriendo la verdad de su vida, se despedirá de las ilusiones que nutren la fantasía de una infancia feliz, al tiempo que constatará como ha hecho caso una y otra vez de diversos mensajes ocultos, con lo cual tendrá que renunciar a las creencias de que él ha tomado por voluntad propia varias de las decisiones trascendentes en su vida y que sus malestares están desligados de su propia historia.
Nos hemos permitido ecualizar las fases de Kübler-Ross con los bloqueos introducidos por autores gestaltistas como Zinker (1976) y Salama (1994) de la siguiente manera.
- Negación = Desensibilización, ya que se refiere a ocultarle al sí mismo, sentimientos comprometidos con el profundo dolor ocasionados por el incumplimiento de necesidades afectivas como protección, amor, comprensión y apoyo.
- Ira = Proyección, toda vez que supone culpar a personas distintas al agresor y a las circunstancias originarias del daño, por lo que éstas propiciaron.
- Depresión = Introyección, pues se refiere a la persona que se atormenta con sentimientos de culpa y vergüenza por el daño del que no fue en modo alguno responsable.
- Negociación = Deflexión, ya que la persona evita enfrentarse a la resolución de sus vivencias traumáticas, ya sea mediante justificaciones, suavizaciones o una actividad exagerada en planos alternativos.
- Aceptación, con el consecuente desarrollo de la esperanza = continuum de conciencia. La persona se descubre a sí mismo en términos del ser. Está en el camino del cambio, al no haber cambiado; es decir, ha expresado sus emociones conforme a las necesidades de su organismo y ha descubierto que sus sentimientos de autoestima están para sostenerse en él mismo. Su cuerpo honra la certeza de que sus tendencias son hacia la vida, la libertad, la salud, la responsabilidad y el éxito.
Tal como Zinker (1976) apunta, es de vital importancia, echar luz sobre los esbozos de amor propio en el consultante, antes de acompañarlo en el trabajo sobre cada uno de estos bloqueos propiamente dicho. Asimismo, resulta fundamental hacerlos sentir seguros y a veces protegidos por nosotros desde los inicios de su tratamiento. Algunas técnicas de programación neurolingüística (PNL) y la ayuda de otros apoyos como programas de reforzamiento, el deporte, la lectura y la convivencia familiar, pueden servir como una especie de puntal que mantenga abierta la puerta a la salud. Debemos decir que ésta sobrevendrá al superar la compulsión a repetir y esto sólo será posible en la medida en la que se entienda la obediencia como instrumento de coerción, a partir del proceso de duelo descrito.
Por último, quedará en el consultante culminar su trabajo personal con el perdón. Nos interesa que sea uno de los gestos de respeto y responsabilidad en el consultante elegir o no perdonar a los demás. En todo caso, la reconciliación consigo mismo y el evitar los ataques al yo, como sea que los manifieste la persona, darán muestras de la conciencia humanista a la que aspiramos en este trabajo.

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